El Tratado sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina fuera de las Jurisdicciones Nacionales, conocido como Tratado de Alta Mar o acuerdo BBNJ, entró en vigor el 17 de enero de 2026, tras superar las 60 ratificaciones requeridas. Actualmente, más de 80 países lo han adoptado, consolidando un marco legal global para la protección de la alta mar, que representa casi dos tercios de los océanos del planeta.
Un marco global para la alta mar
Hasta ahora, solo las aguas situadas dentro de las 200 millas náuticas de las costas nacionales estaban reguladas por la Convención de Montego Bay (1982). La alta mar carecía de normas específicas para la conservación de su biodiversidad. Tras más de veinte años de negociaciones en el marco de la ONU, el tratado fue adoptado en junio de 2023, y su entrada en vigor se produjo después de que Marruecos y Sierra Leona completaran las ratificaciones necesarias en septiembre de 2025. España se convirtió en el primer país europeo en ratificarlo, en febrero de 2025.
Conservación y uso sostenible de los océanos
El tratado establece que la explotación de los recursos marinos debe realizarse de manera sostenible, evitando la disminución de especies a corto y largo plazo. Entre sus objetivos principales destacan:
- Crear áreas marinas protegidas conectadas en alta mar.
- Garantizar la distribución equitativa de los beneficios de los recursos genéticos marinos.
- Fortalecer la cooperación científica y la transferencia de tecnología.
Actualmente, solo el 1 % de la alta mar está totalmente protegida. El acuerdo apoya la meta global 30×30, adoptada en la COP15 de Montreal, que busca proteger al menos el 30 % de océanos y territorios para 2030.
Regulación ambiental y gobernanza
Aunque el tratado no modifica la regulación de la pesca internacional, sí permite establecer áreas protegidas y aplicar estándares ambientales más estrictos. Además, crea la Conferencia de las Partes (COP) y un Comité Científico encargado de guiar la conservación de la biodiversidad marina.
El tratado se fundamenta en principios como el enfoque precautorio, la equidad en la distribución de beneficios, la libertad de investigación científica y el reconocimiento de los océanos como patrimonio común de la humanidad.
Evaluaciones de impacto ambiental obligatorias
Todas las actividades en alta mar que puedan generar impactos ambientales significativos deberán someterse a evaluaciones de impacto ambiental, con participación pública y transparencia a través de un Mecanismo de Intercambio de Información (MII).
Desafíos y próximos pasos
Aunque 145 países han firmado el tratado y más de 80 lo han ratificado, algunas potencias, como Estados Unidos, Reino Unido, India y Rusia, aún no lo han hecho. Otros países, como Turquía, Irán o Arabia Saudí, ni siquiera han suscrito el acuerdo, lo que podría limitar su eficacia global.
La primera COP se espera para finales de 2026 o inicios de 2027, y las primeras áreas marinas protegidas podrían establecerse entre 2028 y 2030. El éxito del tratado dependerá del compromiso de los Estados parte y de la implementación efectiva de sus normas.
Fuente: Fundación Exponav