El conflicto en el Golfo Pérsico ha provocado una fuerte disrupción en el comercio internacional de fertilizantes, afectando especialmente a los productos fosfatados y a base de urea, según un análisis de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para este comercio, ha generado preocupación por el impacto que podría tener sobre la producción agrícola, los precios de los alimentos y la seguridad alimentaria.
De acuerdo con la OMC, desde el inicio del conflicto en febrero de 2026 los envíos de fertilizantes a través del estrecho prácticamente se detuvieron, mientras que la recuperación de los flujos comerciales sigue siendo incierta. Aunque algunos cargamentos han sido desviados por rutas alternativas, los mayores costos logísticos han impedido compensar la pérdida del tráfico habitual.
El organismo señala que los precios de la urea llegaron a duplicarse tras el estallido del conflicto, pasando de unos 400 dólares por tonelada a más de 850 dólares antes de retroceder hasta 453 dólares en junio. Los fertilizantes fosfatados también registraron fuertes incrementos, aunque los valores permanecen por debajo de los máximos alcanzados durante la crisis derivada de la guerra en Ucrania en 2022.
La región del Golfo desempeña un papel clave en el abastecimiento mundial de fertilizantes nitrogenados y fosfatados. En 2024 aportó cerca del 25% de las exportaciones globales de fertilizantes nitrogenados y más del 11% de los fosfatados, con Asia como principal destino de estos productos.
La OMC advierte que varios países dependen en gran medida de estas importaciones, entre ellos India y Tailandia, mientras que economías como Brasil también figuran entre los principales compradores. Además, identifica a 18 países, principalmente de África y Asia, como especialmente vulnerables debido a su elevada dependencia de las importaciones y de los suministros procedentes del Golfo. Entre ellos se encuentran Kenia, Malawi, Mozambique, Ruanda, Tanzania, Uganda, Zimbabue, Nepal y Sri Lanka.
El informe también destaca que las restricciones a las exportaciones impuestas por algunos países han agravado la tensión en el mercado. Licencias, cuotas y prohibiciones temporales adoptadas por economías como China, Rusia y Turquía podrían afectar hasta el 15% del comercio mundial de fertilizantes. Si se considera además el cierre efectivo del estrecho de Ormuz para las exportaciones de la región, la proporción de comercio potencialmente afectado ascendería al 23,3%.
Pese a la incertidumbre, la OMC subraya que los aranceles aplicados a los fertilizantes siguen siendo bajos en la mayoría de sus miembros y que algunos gobiernos han optado por reducirlos para facilitar las importaciones. Paralelamente, numerosos países han reforzado los subsidios destinados a los agricultores o impulsado programas para aumentar la producción nacional de fertilizantes y promover alternativas más sostenibles.
El organismo considera que el restablecimiento de la navegación por el estrecho de Ormuz será determinante para estabilizar los mercados internacionales, aliviar las tensiones comerciales y reducir el riesgo de nuevas alzas de precios. Asimismo, insta a que las respuestas de política comercial tengan en cuenta la especial vulnerabilidad de las economías en desarrollo más dependientes de estos insumos.
Fuente: Organización Mundial del Comercio (OMC)