El futuro de la Hidrovía Paraguay-Paraná requiere mayor previsibilidad, coordinación entre los países y una institucionalidad capaz de trascender los cambios políticos. Así lo planteó Mónica Ageitos, presidenta del Centro de Navegación de Uruguay, durante su participación en el Congreso Internacional Hidrovía 360, organizado por WISTA Uruguay y Altamar News.
Ageitos integró el bloque 5 del encuentro junto a Bernd Gunther, presidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay (CAFYM); Bismark Rosales, gerente general de Puerto Jennefer (Bolivia) y director de CADEX; y Diego Azqueta Secco, presidente de la Comisión Permanente de Transporte de la Cuenca del Plata (CPTCP).
La mesa fue moderada por la Ing. Rosina Iurato, vicepresidenta de Project Development de Corporación Navíos S.A.
Durante su intervención, Ageitos presentó la mirada del sector privado sobre las transformaciones que considera necesarias para el futuro de la Hidrovía Paraguay-Paraná. Señaló que las organizaciones privadas de la región vienen trabajando en conjunto y que existe consenso respecto de los principales aspectos sobre los que es necesario avanzar.
Para la presidenta del Centro de Navegación, el objetivo debe ser contar con una Hidrovía “eficiente, segura, competitiva y sostenible”, sustentada en cinco pilares: previsibilidad, coordinación institucional, facilitación del comercio, cuidado ambiental y desarrollo regional.
Al referirse a la seguridad, Ageitos hizo una puntualización: “Cuando hablamos de seguridad, hablamos de una seguridad responsable, no de meras excusas o arbitrariedades escondidas detrás de la seguridad”.
Los desafíos que enfrenta el transporte fluvial
Ageitos sostuvo que, pese al consenso existente sobre la importancia del comercio internacional para los países de la región, el transporte marítimo y fluvial continúa enfrentando importantes dificultades.
Entre ellas mencionó el comportamiento de los mercados internacionales, que repercute sobre exportadores e importadores, modifica los movimientos portuarios y termina impactando sobre toda la cadena logística.
A esto se suman los desafíos climáticos. Inundaciones, bajantes y tormentas pueden afectar la operativa de los puertos, obligar a reconfigurar las llegadas de los buques, provocar cancelaciones de escalas o determinar que las embarcaciones deban navegar con menos carga.
Estas situaciones, explicó, terminan generando costos que muchas veces permanecen ocultos dentro de la cadena logística.
Sin embargo, Ageitos identificó otro desafío que consideró especialmente relevante y que muchas veces resulta menos visible: la coordinación política regional.
Los cambios de gobierno pueden provocar discontinuidades en los procesos y generar enfoques divergentes entre los países, afectando la previsibilidad del sistema.
Para Ageitos, estas variaciones políticas no deberían tener un impacto significativo sobre el funcionamiento de la Hidrovía si existiera una institucionalidad técnica suficientemente sólida.
“Falta madurez para actuar con conciencia de bloque”
La presidenta del Centro de Navegación consideró que la región todavía no ha alcanzado la madurez necesaria para actuar con una verdadera conciencia de bloque y una visión compartida de largo plazo.
En ese sentido, planteó la necesidad de fortalecer la gobernanza y la institucionalidad de la Hidrovía.
La eficiencia del sistema, explicó, no depende únicamente de las condiciones físicas de navegación, sino también de contar con previsibilidad regulatoria, reglas claras, criterios técnicos y mecanismos de coordinación capaces de trascender los ciclos políticos de cada país.
Ageitos también hizo referencia a la necesidad de garantizar condiciones adecuadas de profundidad a lo largo de la vía navegable, con al menos 10 pies, de forma que los fletes puedan operar de manera rentable.
Al mismo tiempo, destacó que el desarrollo de la Hidrovía debe traducirse en beneficios concretos para las sociedades de los países que la integran, especialmente para las comunidades ubicadas sobre sus costas.
En este sentido, mencionó la generación de empleo, la formación de los jóvenes y la profesionalización del trabajo como parte de los efectos que debería promover el crecimiento del sistema fluvial.
El papel de Uruguay
Al referirse específicamente a Uruguay, Ageitos destacó el papel de sus dos principales puertos vinculados a la Hidrovía.
Nueva Palmira tiene una fuerte orientación hacia las cargas a granel, mientras que el Puerto de Montevideo, pese a su carácter multipropósito, cumple un papel relevante para las cargas contenerizadas en tránsito provenientes de la Hidrovía.
En este contexto, Ageitos remarcó otro concepto central de su exposición: las vías navegables no pueden pensarse de manera individual.
El funcionamiento de un tramo repercute sobre el resto del sistema y, por lo tanto, las decisiones deben ser abordadas desde una perspectiva regional.
Los retos pendientes de la Hidrovía
Sobre el final de su participación, Ageitos enumeró una serie de desafíos que, a su entender, deberían comenzar a abordarse a través del Comité Intergubernamental de la Hidrovía (CIH) y del Mercosur.
Entre ellos destacó garantizar las condiciones de navegabilidad en toda la extensión de la Hidrovía, con profundidades aseguradas, navegación durante las 24 horas y planes de dragado de apertura y mantenimiento sostenidos en el tiempo.
También mencionó la libre circulación de las tripulaciones y la necesidad de avanzar en la facilitación y simplificación de los trámites.
En particular, señaló que existen aspectos del Acuerdo vinculados a cuestiones aduaneras que deberían ser modificados y actualizados, así como nuevas herramientas de digitalización que necesitan incorporarse al funcionamiento del sistema.
La agenda planteada por Ageitos incluyó además acciones ambientales dirigidas al cuidado de la calidad del agua, los sedimentos y la biodiversidad, junto con una mayor incorporación de tecnología para aumentar la seguridad de la navegación y de las maniobras.
Mayor participación del sector privado
Ageitos reservó para el cierre uno de los principales reclamos del Centro de Navegación: el fortalecimiento institucional de la Hidrovía y una mayor participación del sector privado en la toma de decisiones.
“Desde el Centro de Navegación venimos explicando la necesidad de una mayor gobernanza de la Hidrovía”, afirmó.
En ese sentido, consideró que las consultas al sector privado deberían realizarse con mayor anticipación y que sus representantes deberían ser invitados a participar en las discusiones vinculadas al funcionamiento del sistema.
También reclamó la existencia de plazos concretos para resolver los asuntos pendientes.
“No puede ser que se traten temas como la dimensión de los convoyes y lleven años sin definición”, cuestionó.
Asimismo, planteó que los países deberían realizar consultas previas cada vez que proyecten adoptar resoluciones capaces de afectar o modificar el funcionamiento de la Hidrovía.
Ageitos reconoció el valor que ha tenido el Acuerdo de la Hidrovía para el desarrollo regional, aunque consideró que en numerosas oportunidades sus disposiciones no han sido respetadas como deberían.
Finalmente, convocó a los actores públicos y privados a trabajar por “una Hidrovía integrada, segura y ambientalmente responsable”, capaz de unir a los países no solamente a través de sus ríos, sino también mediante “una visión compartida de desarrollo regional sostenible”.