El transporte de petróleo crudo desde la costa del Golfo de Estados Unidos hacia Asia alcanzó un récord, en un contexto de fuertes disrupciones en las rutas energéticas de Medio Oriente y una creciente demanda de suministros alternativos.
El 15 de septiembre, contratar un buque VLCC (Very Large Crude Carrier) para trasladar unos 2 millones de barriles desde el Golfo estadounidense hasta China llegó a US$ 44,8 millones, según datos de Baltic Exchange citados por Bloomberg. El valor superó los US$ 39 millones registrados apenas un día antes y más que duplicó los aproximadamente US$ 17,8 millones previos al inicio de la guerra con Irán.
El incremento responde a la combinación de mayores riesgos para la navegación, menor disponibilidad de buques y cambios en los flujos internacionales de petróleo. La interrupción del oleoducto East-West de Arabia Saudita también aumentó la presión sobre los compradores asiáticos, que buscan asegurar cargamentos provenientes de otros mercados.
A pesar del fuerte aumento del flete, el crudo estadounidense mantiene atractivo para las refinerías asiáticas debido a que el West Texas Intermediate (WTI) entregado en Asia todavía puede resultar competitivo frente a otras alternativas regionales. Esto mantiene activa la demanda por cargamentos estadounidenses.
Los datos de Kpler muestran además que seis VLCC están previstos para cargar crudo en el Golfo de Estados Unidos con destino a Asia durante octubre, una señal de que los compradores continúan recurriendo al suministro estadounidense pese al encarecimiento del transporte.
El comportamiento de los fletes forma parte de una escalada más amplia en el mercado marítimo de hidrocarburos. Las tarifas de los VLCC en distintas rutas alcanzaron niveles récord ante las restricciones y los riesgos asociados a los principales corredores energéticos de Medio Oriente.