La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO) proyecta para las próximas dos décadas una mayor industrialización de la producción nacional, con foco en alimentos, energía y productos de mayor valor agregado.
En el marco de sus 20 años, la entidad plantea una visión hacia 2046 que busca fortalecer la posición de Paraguay en los mercados internacionales mediante la diversificación de las cadenas agroindustriales y un mayor aprovechamiento de la capacidad de procesamiento existente.
La soja aparece como uno de los principales ejes de esta estrategia, con oportunidades que van desde el desarrollo de harinas, aceites y sus derivados hasta la producción de proteína animal e ingredientes de mayor especialización. También se identifican posibilidades en productos de origen vegetal destinados a industrias alimentarias y otros usos industriales.
Otro de los sectores señalados es el energético. CAPPRO considera que los biocombustibles pueden contribuir a agregar valor al aceite de soja, impulsar la industria local y reducir parcialmente la dependencia de combustibles fósiles importados. A más largo plazo, tecnologías como el diésel renovable (HVO) y los combustibles sostenibles de aviación (SAF) podrían ampliar las oportunidades de Paraguay, aunque su desarrollo dependerá de inversiones, infraestructura, certificaciones y acceso a mercados.
La sostenibilidad y la trazabilidad también ocupan un lugar central en la visión de la cámara. La posibilidad de demostrar el origen y los atributos ambientales de la producción será cada vez más relevante para acceder a mercados internacionales y responder a las nuevas exigencias de los compradores.
La expansión de la agroindustria, además, podría impulsar empleos especializados y una mayor actividad de proveedores nacionales, especialmente en áreas como mantenimiento, automatización, logística y servicios tecnológicos. Para CAPPRO, este proceso puede contribuir al desarrollo de las comunidades vinculadas a la producción agrícola.
La cámara sostiene que alcanzar estos objetivos requerirá condiciones que favorezcan la inversión y la competitividad, entre ellas seguridad jurídica, previsibilidad, infraestructura logística, energía confiable, acceso a mercados y mecanismos adecuados de financiamiento.
“Nuestra visión para los próximos 20 años es que Paraguay transforme una mayor parte de su potencial productivo en alimentos, energía y productos de mayor valor agregado”, señaló Raúl Valdez, presidente de CAPPRO. Según el dirigente, el desafío será fortalecer la competitividad de toda la cadena para convertir el crecimiento productivo en mayor inversión, industrialización y empleo de calidad dentro del país.