El recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio y las restricciones en el estrecho de Ormuz están reconfigurando las rutas del comercio global, impulsando un mayor uso del Canal de Panamá como alternativa logística.
El aumento de los precios del combustible y de los fletes marítimos ha llevado a más navieras a optar por trayectos más cortos, favoreciendo al canal interoceánico. Autoridades panameñas reportan un incremento en los tránsitos diarios, que actualmente se ubican entre 40 y 41 buques, por encima del promedio habitual.
Este repunte se produce en un contexto favorable desde el punto de vista operativo. Tras los problemas derivados de la sequía asociada a El Niño en 2023 y 2024 —que redujo significativamente la capacidad del canal—, las condiciones hídricas han mejorado, permitiendo una mayor fluidez en las operaciones, aunque con límites en la sostenibilidad de esos niveles de tránsito a largo plazo.
El escenario geopolítico también está impactando en el comercio energético. El estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del gas natural licuado (GNL) mundial, enfrenta severas restricciones, lo que ha disparado los costos de transporte y alterado los flujos comerciales. En este contexto, Asia emerge como un destino clave para el GNL, con desvíos de cargamentos originalmente destinados a Europa.
Si bien aún no hay cifras precisas sobre el origen de los nuevos tránsitos en Panamá, el canal se posiciona como una ruta estratégica para suplir las disrupciones en Medio Oriente. Además, podría desempeñar un papel relevante en el redireccionamiento del comercio de energía, particularmente en el abastecimiento hacia mercados asiáticos.
No obstante, factores geopolíticos adicionales —como la relación energética entre Europa y Rusia— continúan influyendo en las decisiones logísticas, manteniendo a Europa como un destino competitivo para el GNL estadounidense.
Con el estrecho de Ormuz limitado y la volatilidad en aumento, el Canal de Panamá refuerza su papel como eje clave en la reconfiguración del comercio marítimo global.
Fuente: Max Saltman y Stephanie Yang para CNN