El Canal de Panamá registra actualmente niveles máximos de operación, con un flujo diario de entre 36 y 38 buques, impulsado por un incremento en el tránsito de tanqueros de gas natural licuado (GNL) en el contexto de la guerra en Irán. Así lo confirmó el administrador de la vía, Ricaurte Vásquez.
El repunte en la demanda proviene principalmente de armadores y operadores de buques de GNL, en particular aquellos que cargan en puertos de Estados Unidos, consolidando al canal como un eje estratégico en la redistribución de flujos energéticos globales.
La vía interoceánica, considerada la segunda más transitada del mundo, ya venía registrando un aumento en el paso de este tipo de embarcaciones antes del estallido del conflicto. Sin embargo, la actual coyuntura geopolítica ha acelerado la tendencia, llevando a la Autoridad del Canal de Panamá a evaluar la habilitación de un cupo diario exclusivo para buques de GNL.
Este escenario refuerza el papel del canal en la reconfiguración de las rutas energéticas internacionales, en un momento en que las tensiones en Medio Oriente alteran los patrones tradicionales de suministro y transporte de hidrocarburos.
En paralelo, la Autoridad del Canal de Panamá anunció que durante su programa de mantenimiento de 2026 —previsto entre marzo y septiembre— se garantizará la continuidad operativa. Si bien las obras contemplan cierres temporales y escalonados en ciertos carriles y cámaras de esclusas, con interrupciones que podrían ir de cuatro horas a nueve días, el resto de la infraestructura permanecerá en funcionamiento para evitar disrupciones en el tránsito.
La combinación de alta demanda energética y capacidad operativa sostenida posiciona al Canal de Panamá como un nodo crítico para el comercio global en el actual contexto de volatilidad geopolítica.
Fuente: La República