Los principales puertos del sur de China atraviesan un colapso sin precedentes, generando retrasos masivos en el comercio internacional y aumentando los costos para importadores y exportadores en todo el mundo.
Terminales estratégicas como Nansha, Yantian y Shekou operan muy por encima de su capacidad habitual, en lo que especialistas consideran una de las crisis logísticas más graves de la última década. La situación responde a una combinación de factores estacionales y de mercado. La proximidad del Año Nuevo Chino, periodo durante el cual la actividad industrial se reduce casi por completo, ha provocado un pico en las órdenes de compra globales que los puertos no pueden procesar con normalidad.
Además, prácticas comerciales como la sobreventa de espacio de carga han agravado la saturación. Se estima que algunas líneas navieras ofrecieron entre un 40% y un 60% más de espacio del que realmente tenían disponible, lo que ha dejado miles de contenedores varados sin poder ser embarcados.
La congestión se refleja también en tierra, donde largas filas de camiones bloquean el acceso a las terminales y los costos del transporte terrestre se disparan debido a los prolongados tiempos de espera y la baja rotación de unidades.
Las consecuencias de esta crisis trascienden las fronteras chinas. Empresas globales enfrentan retrasos críticos en sus cronogramas de producción y distribución, presionando inventarios y elevando los costos logísticos. Algunos analistas advierten que si la situación se prolonga, podría trasladarse a los precios finales al consumidor.
Fuente: torresytorres.com