El transporte marítimo de contenedores comienza a mostrar señales de recuperación en medio de la crisis del Golfo Pérsico. La naviera estatal china COSCO Shipping Lines anunció la reactivación inmediata de reservas para carga general desde el Lejano Oriente hacia varios países de Medio Oriente, tras haber suspendido sus servicios el pasado 4 de marzo por la escalada del conflicto y las restricciones en el estrecho de Ormuz.
La reanudación incluye destinos estratégicos como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Bahréin, Qatar, Kuwait e Irak, y refleja un cambio en el ánimo del sector, que venía operando bajo fuertes limitaciones logísticas y comerciales.
El movimiento coincide con gestiones diplomáticas de Pekín. El canciller chino Wang Yi instó recientemente a Irán a retomar el diálogo con Estados Unidos, en un intento por estabilizar la región y restablecer rutas clave para el comercio internacional.
En paralelo, Irán flexibilizó parcialmente el tránsito marítimo. El embajador iraní en Corea del Sur, Saeed Koozechi, confirmó que los buques surcoreanos podrán cruzar el estrecho de Ormuz, aunque bajo un esquema de coordinación previa con las autoridades iraníes. La medida introduce cierto alivio, pero mantiene un alto grado de control sobre la navegación.
Pese a estas señales, el impacto operativo sigue siendo relevante. Según datos del sector, unos 130 portacontenedores permanecen detenidos en el Golfo, lo que equivale al 1,5 % de la capacidad mundial. Esta situación ya afecta cerca del 3 % del volumen global de contenedores y repercute en la demanda de buques a nivel internacional, con efectos que se extienden a rutas vinculadas con India y Pakistán.
Los analistas advierten que el problema no es solo coyuntural. La falta de rutas alternativas convierte al Golfo en un punto crítico para el comercio marítimo, donde cualquier interrupción genera efectos en cadena. En este contexto, incluso una reapertura del estrecho no garantiza una recuperación total en el corto plazo.
En términos de costos, las tarifas de flete muestran una estabilización tras el alza inicial provocada por la crisis. La redistribución de buques hacia otras rutas ha contenido los precios, aunque persisten presiones por el aumento del combustible. En las principales rutas transpacíficas, los valores se mantienen similares a los del año pasado.
Mientras tanto, las navieras buscan adaptarse. Algunas compañías, como Hapag-Lloyd, comenzaron a implementar sistemas de monitoreo en tiempo real para contenedores, con el objetivo de mejorar la visibilidad de las cargas en un entorno aún incierto.
Fuente: Splash 247