El desempeño del comercio exterior industrial de Brasil mostró señales mixtas en 2025. Aunque las exportaciones manufactureras crecieron, el avance fue insuficiente para compensar el fuerte incremento de las importaciones, lo que derivó en el mayor déficit comercial del sector en casi tres décadas.
Las ventas externas de manufacturas aumentaron 3,8% el año pasado, en un contexto marcado por tensiones comerciales y subidas arancelarias en Estados Unidos. Sin embargo, las importaciones avanzaron a un ritmo mucho más acelerado, con una expansión del 8,6%, ampliando el desequilibrio del sector.
El resultado fue un déficit industrial de 71.100 millones de dólares, el más elevado desde que comenzaron los registros en 1997. Este desempeño contrasta con el saldo positivo del comercio total brasileño, que cerró 2025 con un superávit de 68.300 millones de dólares.
En el frente marítimo, el movimiento de carga contenerizada también mostró dinamismo. Brasil movilizó más de 3,5 millones de TEUs, un incremento interanual del 4,4%, impulsado principalmente por el crecimiento de las importaciones.
Parte del deterioro en la balanza manufacturera estuvo asociado a operaciones puntuales, como la compra de plataformas petroleras, que generaron un impacto negativo de unos 5.300 millones de dólares. No obstante, incluso sin este factor, el déficit sigue siendo el mayor de la serie histórica reciente.
Según el Instituto de Estudios para el Desarrollo Industrial (IEDI), el empeoramiento responde sobre todo al desempeño de los sectores de mayor intensidad tecnológica. La brecha comercial en alta tecnología se amplió hasta los 50.600 millones de dólares, reflejando el aumento de importaciones en industrias como la aeronáutica y la farmacéutica.
El sector aeronáutico, que durante años generó superávits, acumula resultados negativos desde 2019. En 2025, las importaciones de aeronaves alcanzaron los 15.300 millones de dólares, muy por encima de los 5.500 millones exportados, lo que derivó en un déficit cercano a los 9.900 millones.
Por su parte, la industria farmacéutica también profundizó su dependencia externa. El déficit del sector se elevó a 15.000 millones de dólares, más del doble que en 2019, en medio de transformaciones globales en innovación y producción tras la pandemia.
En los segmentos de tecnología media-alta, el déficit también se amplió, impulsado por mayores importaciones de productos químicos, maquinaria y equipos. Factores como el costo del crédito y la creciente competencia internacional incidieron en el desempeño.
En contraste, los sectores de menor intensidad tecnológica continuaron generando superávits comerciales. La tecnología media cerró el año con saldo positivo, mientras que la media-baja —donde destacan alimentos, bebidas y tabaco— se mantuvo como el principal sostén del superávit industrial, aunque con resultados ligeramente inferiores a los de 2024.
Pese al impacto de medidas arancelarias internacionales, las exportaciones manufactureras lograron expandirse en 2025. Sin embargo, el fuerte crecimiento de las importaciones y los cambios en la estructura tecnológica global continúan presionando el equilibrio del comercio industrial brasileño.
Fuente: Datamarnews