La tensión en el Golfo Pérsico se agravó durante el fin de semana con nuevos episodios de confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán, en un escenario marcado por ataques a infraestructura estratégica, amenazas políticas y un fuerte impacto en el comercio marítimo de crudo.
El presidente Donald Trump endureció su discurso al exigir la reapertura del estrecho de Ormuz, advirtiendo sobre consecuencias severas si se mantiene el bloqueo. Sus declaraciones reflejan la creciente presión de Washington ante la interrupción de una de las principales arterias energéticas del mundo.
En paralelo, el movimiento de carga sigue siendo limitado. Irak obtuvo autorización para despachar mercancías a través de la zona, mientras que Qatar se prepara para retomar envíos de gas natural licuado. Estas operaciones, sin embargo, son aún incipientes y están lejos de representar una normalización del tránsito marítimo, lo que sugiere una gestión selectiva del paso por parte de Irán.
La situación en los puertos también se deteriora. En Khorfakkan, en Emiratos Árabes Unidos, un incendio provocado por la caída de fragmentos tras una interceptación aérea dejó cuatro trabajadores heridos. Además, tripulaciones de buques reportaron impactos cercanos, lo que eleva el nivel de riesgo para la navegación comercial. A esto se suman ataques a refinerías en la región, profundizando el daño a la infraestructura energética.
En otro incidente, la Guardia Revolucionaria iraní afirmó haber atacado con drones al portacontenedores MSC Ishyka en Bahréin, aunque esta versión no ha sido confirmada de forma independiente y presenta inconsistencias con registros de seguimiento marítimo.
El impacto más contundente se observa en el mercado de transporte de crudo. Datos recientes indican que las toneladas-milla registraron en marzo su mayor caída desde la pandemia, con los buques de gran tamaño —especialmente los VLCC— entre los más afectados por la paralización de exportaciones desde el Golfo.
En contraste, segmentos como Aframax y Suezmax han mostrado mayor resiliencia, apoyados en rutas más cortas fuera de la zona de conflicto.
De cara a abril, el mercado seguirá de cerca si Asia compensa la menor oferta del Golfo con importaciones desde la cuenca atlántica, lo que podría impulsar nuevamente la demanda de transporte en rutas más largas. Sin embargo, analistas advierten que el actual desbalance en la ubicación de la flota petrolera podría extender la volatilidad en tarifas incluso si se produce una distensión en el plano geopolítico.
Fuente: Splash247