El sector exportador de proteínas animales de Brasil comenzó a evaluar rutas marítimas alternativas para sostener los envíos hacia Medio Oriente en medio de la creciente tensión en la región, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
De acuerdo con el presidente de la Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA), Ricardo Santin, parte de los embarques que normalmente transitan por el Estrecho de Ormuz y el Canal de Suez podrían ser redireccionados por el Cabo de Buena Esperanza, al sur de África, como forma de evitar las zonas más sensibles del conflicto.
La eventual modificación de los itinerarios implicaría un impacto logístico para el comercio exterior del sector, con mayores costos de transporte y tiempos de tránsito más prolongados. “Se prevé un aumento en los costos y también en los plazos de entrega de los productos”, advirtió Santin.
El dirigente explicó que las empresas también analizan alternativas que incluyan conexiones a través de Turquía u otros puertos estratégicos del Golfo, entre ellos Salalah, en Omán, para mantener el flujo de exportaciones hacia los mercados de destino.
Según Santin, algunas navieras que ya se encontraban próximas a sus destinos en Medio Oriente permanecen a la espera de definiciones sobre la evolución del conflicto antes de reorganizar sus trayectos marítimos.
Datos de la ABPA indican que Brasil despacha alrededor de 200.000 contenedores de proteína animal al año, de los cuales aproximadamente una cuarta parte tiene como destino países de Medio Oriente.
En relación con los precios internacionales, el representante del sector consideró que, por el momento, no se observan efectos directos derivados de la situación geopolítica. En ese sentido, recordó la capacidad de adaptación mostrada por la industria frente a episodios recientes.
“Hace poco enfrentamos una coyuntura compleja con el cierre de 28 mercados por la gripe aviar, y aun así el sector logró sostener sus ventas externas reorientando los envíos”, señaló.
Fuente: Globo Rural.