Rio Tinto y Glencore confirmaron este jueves el cierre definitivo de las negociaciones reanudadas para una eventual fusión, poniendo fin a un proceso que habría dado lugar al mayor grupo minero del mundo por valor de mercado, muy por encima de los 200.000 millones de dólares.
Ambas compañías informaron que las conversaciones concluyeron sin acuerdo, descartando así una operación que habría transformado de manera significativa el panorama del sector minero global. Rio Tinto señaló que dejó de considerar una fusión u otra combinación empresarial con Glencore tras determinar que no era posible alcanzar términos que generaran un valor suficiente para sus accionistas.
La decisión se produjo a escasos días del vencimiento del plazo establecido por las normas de adquisición del Reino Unido, que obligaban a Rio a presentar una oferta formal o retirarse del proceso.
Desde Glencore, en tanto, se argumentó que la propuesta evaluada subestimaba de forma significativa su aportación al grupo resultante. La compañía sostuvo que la estructura planteada no reflejaba adecuadamente el valor de su negocio de cobre ni sus proyectos de crecimiento, y que tampoco justificaba la cesión del control a la actual dirección de Rio Tinto.
El colapso de estas conversaciones marca la tercera ocasión en que fracasan los intentos de fusión entre ambos gigantes mineros. Iniciativas similares en 2014 y nuevamente en 2024 también terminaron sin acuerdo, pese a las recurrentes especulaciones durante más de dos décadas sobre una posible integración entre los dos competidores.
De acuerdo con la normativa británica de adquisiciones, Rio Tinto queda ahora impedida de realizar un nuevo acercamiento durante un período de seis meses, salvo que se cumplan determinadas condiciones o que el Panel de Adquisiciones conceda una autorización especial.
Las negociaciones se habían reactivado en un contexto de creciente presión por la consolidación del sector, tras la fusión por 53.000 millones de dólares entre Anglo American y Teck Resources concretada el año pasado. Una unión entre Rio Tinto y Glencore habría creado un actor dominante en minerales clave como hierro, cobre, cobalto y litio, fundamentales para las cadenas de suministro vinculadas a la transición energética y al aumento de la demanda asociada a la inteligencia artificial.
Fundada en 1873, Rio Tinto emplea a unas 60.000 personas en 35 países y cuenta con un valor empresarial estimado en 162.000 millones de dólares. Glencore, que se originó como empresa comercial en la década de 1970, opera en más de 30 países y tiene una plantilla aproximada de 150.000 trabajadores, incluidos contratistas.
Tras el cierre de las negociaciones, ambas compañías afirmaron que retomarán plenamente sus estrategias independientes. Glencore destacó la solidez de su cartera diversificada y sus planes de expansión a largo plazo en el negocio del cobre, mientras que Rio Tinto reiteró su enfoque en una asignación disciplinada del capital y en la rentabilidad para sus accionistas.
Fuente: Splash247