La industrialización de la soja, especialmente a través de la producción de harina, se afianza como uno de los pilares más relevantes para el crecimiento económico de Paraguay, tanto por su aporte en divisas como por su impacto en la generación de empleo y el fortalecimiento del entramado productivo nacional.
La harina de soja figura entre los principales productos industriales elaborados localmente y se ha convertido en una de las proteínas estratégicas de la economía paraguaya. Su producción no solo genera ingresos directos por exportaciones, sino que también sostiene miles de puestos de trabajo de calidad en la agroindustria y en sectores conexos, como la elaboración de alimentos balanceados para la ganadería y la industria alimenticia.
Desde la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO) destacan que la diferencia entre exportar granos sin procesar y productos industrializados se refleja directamente en mayores ingresos y más empleo, eje central de la estrategia que impulsa el gremio.
Durante 2025, el precio promedio del grano de soja se ubicó en torno a los USD 360 por tonelada. Sin embargo, la transformación industrial permitió multiplicar el valor de las exportaciones a través de derivados con mayor valor agregado, como el aceite de soja, que alcanzó cotizaciones cercanas a los USD 1.000 por tonelada, y la harina de soja, con valores aproximados de USD 320 por tonelada al cierre del año.
“La Unión Europea es el principal destino del 30% de la harina de soja producida en Paraguay”, señaló Raúl Valdez, presidente de CAPPRO. Según el directivo, el país ha logrado posicionarse en mercados exigentes gracias a su capacidad de procesamiento industrial. “Paraguay no solo produce soja: la procesa y la proyecta al mundo. La harina de soja es industria nacional, trabajo paraguayo y exportaciones con valor agregado”, afirmó.
Al cierre de 2025, el sector alcanzó un nivel récord de procesamiento, superando las 3,3 millones de toneladas de poroto de soja. De ese volumen, las agroindustrias nacionales obtuvieron 2.330.997 toneladas de harina de soja, 680.339 toneladas de aceite y 193.587 toneladas de cascarilla.
Este desempeño industrial se ve acompañado por perspectivas favorables para 2026. De mantenerse condiciones climáticas adecuadas, la próxima zafra podría superar los 11 millones de toneladas de soja, lo que, sumado a políticas públicas que impulsen la competitividad industrial, permitiría profundizar aún más la transformación local de la materia prima.
En términos de ingresos, el complejo soja aportó al país alrededor de USD 3.500 millones durante 2025. De ese total, USD 1.222,53 millones correspondieron a productos industrializados, incluyendo harina, aceite y cascarilla. Estas manufacturas registraron un crecimiento del 21% en valor y representaron el 34% de todas las divisas generadas por el complejo sojero nacional.
Desde CAPPRO subrayan la necesidad de avanzar en un debate estratégico para que Paraguay deje de ser solo un exportador de granos en estado natural y consolide un perfil industrial más robusto. De esta manera, la cadena de la soja podría evolucionar de una actividad predominantemente extractiva hacia un ecosistema de mayor valor agregado, con beneficios sostenidos para la economía nacional.
Fuente: CAPPRO