La Prefectura General Naval (PGN) de la Armada Paraguaya dispuso una actualización de los límites de calado máximo permitido para la navegación en el río Paraguay, a través de la Resolución N° 36/26, emitida el 9 de febrero de 2026. La medida responde a las condiciones hidrométricas actuales del río, afectadas por el descenso del nivel de las aguas y la acumulación de sedimentos en distintos tramos.
Según se detalla en la resolución, el nuevo esquema de calados tiene como objetivo garantizar la seguridad de la navegación, preservar el medio ambiente fluvial y asegurar la continuidad del transporte de cargas de importación, exportación y cabotaje, tanto para embarcaciones nacionales como extranjeras.
En términos generales, la PGN estableció calados máximos de entre 9 y 10 pies, dependiendo del tramo del río y del tipo de embarcación. Para los convoyes de barcazas con remolcadores, el calado autorizado alcanza los 10 pies en los tramos comprendidos entre Antequera y la Confluencia, mientras que para los buques autopropulsados —como portacontenedores y tanques— el límite se fijó en 9 pies en los sectores de mayor restricción.
La normativa también introduce medidas operativas especiales en zonas sensibles, como la obligación de fraccionar convoyes en los pasos de los puentes Nanawa y Remanso Castillo, con límites específicos de manga y eslora según se trate de navegación en lastre o con carga. Estas maniobras deberán ser coordinadas y comunicadas a las autoridades correspondientes para minimizar riesgos.
Asimismo, la resolución recuerda la vigencia del Margen de Seguridad Bajo la Quilla (MSBQ), que no podrá ser inferior a 20 centímetros, y advierte sobre pasos críticos, entre ellos el Paso Bermejo, cuyo régimen de navegación quedará sujeto a levantamientos batimétricos y avisos radiales, así como la presencia de un casco hundido en el Paso Aguirre, en el kilómetro 384–385 del río.
Sobre la situación en el Paso Bermejo, el escenario aparece como particularmente complejo. Así lo advirtió Bernd Günther, quien explicó que en el transcurso de una sola semana el sector registró una caída cercana a los siete pies de calado, producto de una combinación de factores hidrológicos y sedimentológicos.
“Efectivamente el Bermejo está complejo. Básicamente en una semana bajó unos siete pies: tres pies por descenso del río y cuatro pies por acumulación de sedimento. Hoy tenemos unos diez pies escasos de calado”, detalló.
En este contexto, Günther señaló que actualmente operan dos dragas en la zona con el objetivo de recuperar condiciones mínimas de navegabilidad.
“Se está intentando abrir un canal más profundo, inicialmente de unos 45 metros, y en teoría en los próximos diez días deberían conectarse las zonas profundas aguas arriba y aguas abajo de la desembocadura”, indicó.
No obstante, remarcó que la evolución de los trabajos será determinante para evitar nuevas restricciones a la navegación.
“Vamos a ver si esto avanza favorablemente en los próximos días. De no ser así, tendremos que enviar nuevamente a la draga Tarumá para reforzar los trabajos y tratar de no cortar la navegación”, agregó.
Finalmente, confirmó que el calado ya se encuentra reducido en el Paso Bermejo, lo que obligará a adoptar medidas operativas adicionales en el corto plazo.
“Efectivamente el calado ya está reducido en esa zona y vamos a tener que fraccionar convoyes”, concluyó.
La Prefectura General Naval informó que continuará realizando controles estrictos para verificar el cumplimiento de las disposiciones y exhortó a capitanes y compañías navieras a extremar las medidas de seguridad durante la navegación, especialmente en los tramos más comprometidos.
La resolución ya se encuentra en vigencia y será de cumplimiento obligatorio para todas las embarcaciones que operen en el río Paraguay.