La seguridad del transporte marítimo en Medio Oriente vuelve a quedar bajo presión tras el hundimiento de dos embarcaciones comerciales en las proximidades del estrecho de Ormuz, una ruta fundamental para el abastecimiento mundial de petróleo.
Uno de los casos ocurrió el martes, cuando el portacontenedores GFS Pride, que navegaba bajo bandera de Singapur, sufrió un ataque que provocó un incendio y su posterior hundimiento. La totalidad de la tripulación fue rescatada sin lesiones, según las autoridades marítimas singapurenses.
La causa del siniestro todavía no está esclarecida. Desde Irán se sostuvo que la embarcación habría impactado contra una mina marina, mientras que especialistas consultados por CNN apuntaron a la posibilidad de una operación con drones.
El otro barco involucrado es el Cape Dao, registrado en Antigua y Barbuda. La Organización Marítima Internacional confirmó su hundimiento tras un ataque ocurrido el 23 de septiembre. Un marinero de nacionalidad india murió en ese episodio.
La sucesión de incidentes evidencia los riesgos que enfrenta la navegación comercial en una zona clave para el comercio internacional. La Organización de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido registró nueve ataques en el estrecho y sus inmediaciones desde el lunes, entre ellos uno dirigido contra un buque tanque.
Impacto en el suministro energético
Las hostilidades también repercuten sobre el transporte de crudo. Según estimaciones de Kpler, el volumen de petróleo que atravesó Ormuz el lunes fue de 4,147 millones de barriles, una cifra inferior al 25% de los niveles anteriores a la guerra con Irán, iniciada en febrero.
La caída del tránsito incrementa la preocupación por la disponibilidad de suministros y la evolución de los precios internacionales del petróleo. El estrecho constituye un paso estratégico para las exportaciones energéticas de los países del Golfo, por lo que cualquier interrupción puede repercutir en las cadenas comerciales y los costos de transporte.
El escenario coincide con el bloqueo estadounidense a los puertos iraníes y con los esfuerzos de Washington por limitar la capacidad de Teherán para condicionar el tráfico marítimo regional.
Pese a esas restricciones, el movimiento de petróleo de otros países del Golfo había mostrado una recuperación hacia niveles cercanos a los habituales, de acuerdo con los antecedentes citados por CNN. La intensificación de los ataques podría responder al intento iraní de recuperar capacidad de presión sobre esta vía estratégica.
La crisis suma un componente político para el Gobierno de Donald Trump, que enfrenta las elecciones legislativas de noviembre en un contexto de preocupación por el precio de los combustibles y el costo de vida en Estados Unidos.
Fuente: CNN