El Gobierno de Paraguay designará la próxima semana a un nuevo titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en un escenario marcado por presiones sobre las cuentas públicas, compromisos pendientes con proveedores del Estado y la necesidad de reordenar la política fiscal en el corto plazo.
Desde el Ejecutivo señalaron que el nuevo ministro deberá presentar un plan económico orientado a corregir desequilibrios, priorizar el gasto y garantizar el cumplimiento de obligaciones. La estrategia oficial continuará centrada en mejorar la eficiencia del uso de los recursos públicos y en ajustar partidas que no respondan a criterios considerados estratégicos.
El cambio se produce tras la salida de Carlos Fernández Valdovinos, en medio de cuestionamientos por problemas de coordinación con otras instituciones del Estado, especialmente en áreas sensibles como salud y obras públicas, donde se acumularon reclamos por pagos atrasados. Desde el Gobierno se remarcó la necesidad de fortalecer el trabajo interinstitucional y acelerar la toma de decisiones en un contexto de محدود margen fiscal.
El ministro interino, Juan José Galeano, afirmó que se mantendrá una política de control del gasto, con énfasis en una asignación más rigurosa de los recursos disponibles. En ese sentido, indicó que se están evaluando mecanismos para cancelar deudas con proveedores, entre ellos el uso de factoraje a través de entidades financieras privadas, lo que permitiría trasladar compromisos y aliviar la presión inmediata sobre el Tesoro.
Este esquema apunta a destrabar pagos en sectores clave para la actividad económica, como la construcción y el suministro de insumos médicos, que han advertido sobre el impacto de la mora estatal en la cadena de pagos y en la ejecución de proyectos.
Desde el sector empresarial también surgieron críticas al enfoque económico anterior, señalando que priorizaba indicadores externos, como la percepción de los mercados financieros, por encima de necesidades internas urgentes, entre ellas el pago a proveedores, la sostenibilidad fiscal y reformas estructurales pendientes.
En paralelo, el Gobierno informó que la recaudación tributaria mostró una recuperación en marzo, con un crecimiento superior al 10%, luego de una caída registrada en febrero. Este repunte es interpretado como una señal positiva para las finanzas públicas, aunque las autoridades reconocen que aún persisten desafíos para sostener el equilibrio fiscal.
Para abril, se espera que los ingresos continúen en terreno positivo, impulsados por el calendario de liquidación de impuestos, especialmente aquellos vinculados al cierre del ejercicio fiscal anterior.
La designación del nuevo ministro y la presentación de su plan económico serán determinantes para marcar el rumbo de la política fiscal en los próximos meses, en un contexto donde el Gobierno busca mantener la estabilidad macroeconómica sin descuidar las demandas internas y el funcionamiento del aparato productivo.
Fuente: Última Hora