La crisis en el estrecho de Ormuz cumplió ocho semanas sin una recuperación relevante del tráfico comercial, en medio de nuevas disputas por el cobro de peajes que profundizan la incertidumbre para armadores y operadores marítimos.
La confusión se intensificó tras una serie de mensajes contradictorios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El miércoles, en declaraciones a ABC News, planteó la posibilidad de que Washington y Teherán establecieran un sistema conjunto de cobro de peajes en el estrecho, al presentar la idea como una fórmula para garantizar el acceso y proteger la ruta frente a otros países.
Ese mismo día, durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, Trump volvió a insistir en la posibilidad de que Estados Unidos asumiera ese control, al afirmar que prefería que Washington cobrara los peajes antes que Irán.
Sin embargo, menos de 24 horas después, el mandatario cambió de postura tras conocerse reportes sobre un posible esquema iraní de cobro. Hamid Hosseini, portavoz de la Unión de Exportadores de Petróleo, Gas y Productos Petroquímicos de Irán, dijo al Financial Times que Teherán exigiría a los buques pagar en criptomonedas el equivalente a 1 dólar por barril de petróleo transportado durante un alto el fuego de dos semanas.
Según estimaciones de JP Morgan, esa medida podría generar entre 70.000 y 90.000 millones de dólares anuales para Irán. Tras esas versiones, Trump advirtió en Truth Social que Teherán debía detener cualquier intento de aplicar esas tasas.
La reacción internacional fue inmediata. La Comisión Europea sostuvo que la libertad de navegación excluye cualquier tipo de peaje y calificó al estrecho como un bien público global. Por su parte, la Organización Marítima Internacional alertó que imponer tarifas en Ormuz sentaría un precedente riesgoso, al recordar que la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar protege el paso por estrechos internacionales y prohíbe trabas al tránsito, aunque ni Estados Unidos ni Irán la hayan ratificado formalmente.
En paralelo, ejecutivos del sector petrolero se reunieron con funcionarios del Departamento de Estado de EE.UU. para advertir que aceptar las exigencias iraníes elevaría en unos 2,5 millones de dólares los costes por envío, además de encarecer los seguros marítimos.
También señalaron que ceder en Ormuz podría abrir la puerta a medidas similares en otros pasos estratégicos como el estrecho de Malaca o el Bósforo, además de aumentar el riesgo de sanciones para las compañías.
Con conversaciones formales previstas entre Estados Unidos, Irán y Pakistán en Islamabad, sigue sin resolverse quién controlará y obtendrá beneficios de una de las rutas marítimas más importantes del mundo, mientras el comercio espera señales claras para retomar la normalidad.
Fuente: Splash247