El mayor centro de abastecimiento de combustible para buques del mundo comienza a mostrar señales de tensión en su suministro, en medio de la guerra en Oriente Medio y una volatilidad extrema en los precios que está obligando a los distribuidores a operar con una cautela inusual.
Singapur, que vende más combustible marítimo que cualquier otro puerto —más del triple que su competidor más cercano—, se ha convertido en un punto crítico para el comercio global. Cualquier alteración en su dinámica de precios o disponibilidad impacta de forma inmediata en el transporte marítimo internacional.
De acuerdo con Allied Shipbroking, los proveedores locales han reducido sus compromisos de compra ante las fuertes fluctuaciones de precios vinculadas a los riesgos de interrupción en el Golfo Pérsico, una de las principales fuentes de fueloil. Esta situación ha llevado a retrasos en pedidos, estrategias de inventario más conservadoras y un cambio en la asignación de existencias.
En la práctica, algunos distribuidores han comenzado a priorizar a clientes habituales, limitando o posponiendo ventas a otros compradores para gestionar mejor su exposición al riesgo. Aunque la oferta general sigue siendo considerada adecuada, esta conducta ha generado una percepción de menor disponibilidad en el mercado.
Las autoridades intentaron llevar calma. La Autoridad Marítima y Portuaria de Singapur aseguró que no se registran cambios significativos en la llegada de buques y que el suministro, diversificado en múltiples fuentes, es suficiente para cubrir la demanda actual.
Sin embargo, los precios reflejan la tensión: el VLSFO en Singapur ronda los 1.100 dólares por tonelada, un aumento del 160 % respecto a comienzos de 2026, según Clarksons Research.
Desde el sector, las señales son mixtas. Si bien la disponibilidad de algunos combustibles como VLSFO y HSFO se mantiene aceptable, comienzan a surgir restricciones en el LSMGO, mientras que en otros mercados la oferta es más ajustada de lo habitual. La elevada prima del VLSFO frente al Brent evidencia la incertidumbre sobre la evolución del mercado, en un contexto agravado por la suspensión de exportaciones de productos refinados por parte de China.
A esta compleja situación se suma un problema de calidad. La firma Maritec-Naias alertó sobre niveles elevados de compuestos químicos en muestras recientes de VLSFO suministrado en Singapur, lo que sitúa a algunos lotes fuera de especificación según la norma ISO 8217. Buques que utilizaron este combustible han reportado daños mecánicos, incluyendo rotura de anillos de pistón, acumulación de residuos y desgaste prematuro en sistemas de bombeo.
El escenario combina incertidumbre geopolítica, presión sobre precios y riesgos operativos, consolidando a Singapur como un termómetro clave de la tensión que atraviesa actualmente el mercado global de combustibles marítimos.
Fuente: Splash 247