El transporte marítimo internacional continúa fuertemente afectado en el decimoctavo día del conflicto entre Irán y la coalición estadounidense-israelí, con impactos crecientes en las rutas energéticas, los costos logísticos y la operativa global de buques.
Según datos de Clarksons Research, alrededor de 1.100 embarcaciones —equivalentes a 37 millones de toneladas de registro bruto y valoradas en unos 30.000 millones de dólares— permanecen dentro del Golfo Pérsico, reflejando la magnitud de la disrupción. A esto se suma un incremento significativo de cargas atrapadas: cerca de 60 millones de barriles de crudo se encuentran almacenados en buques cisterna sin posibilidad de salida, mientras que los recortes de producción ya superan los 10 millones de barriles diarios, de acuerdo con la firma BRS.
La reconfiguración de rutas marítimas es evidente. El número de superpetroleros (VLCC) que se dirigen a Yanbu, en la costa saudí del Mar Rojo, se multiplicó por seis, impulsado por el intento de sortear el Estrecho de Ormuz. Sin embargo, la capacidad de exportación en ese puerto sigue siendo limitada, lo que genera cuellos de botella y un exceso de oferta de buques frente a una menor disponibilidad de carga.
Este desbalance comienza a presionar las tarifas en otras regiones, especialmente en el Atlántico, donde se está desplazando tonelaje ocioso. Antes del conflicto, el Golfo concentraba cerca del 70% de la actividad global de VLCC, lo que dimensiona el impacto estructural sobre el mercado.
En paralelo, los costos operativos se disparan. El transporte de un barril de crudo desde el Golfo hacia Asia duplicó su valor en lo que va del año, pasando de 5 a 10 dólares por barril. Asimismo, el precio del combustible marítimo VLSFO en Singapur se incrementó un 160%, alcanzando aproximadamente los 1.100 dólares por tonelada. Este encarecimiento ya se traduce en ajustes operativos: la velocidad promedio de portacontenedores y graneleros cayó un 2% durante marzo, en un intento por reducir el consumo de combustible.
En materia de seguridad, la situación continúa deteriorándose. El centro energético de Fujairah, en Emiratos Árabes Unidos, fue nuevamente atacado, lo que obligó a suspender las operaciones de carga de crudo. Además, un buque cisterna de GLP con bandera kuwaití sufrió daños menores tras ser alcanzado por un proyectil mientras permanecía fondeado, sin reportes de víctimas ni derrames.
Uno de los desarrollos más relevantes es la posible implementación de un sistema de control por parte de Irán sobre el tránsito marítimo. Analistas de EOS Risk Group identificaron un patrón emergente en el que algunos buques están utilizando un corredor inusual entre las islas de Larak y Qeshm antes de salir al golfo de Omán, lo que podría constituir un mecanismo de verificación de facto.
En las últimas 24 horas, al menos cuatro buques lograron atravesar el Estrecho de Ormuz siguiendo este desvío, tras aparentes instrucciones iraníes. Autoridades estadounidenses advirtieron que las comunicaciones establecidas con las embarcaciones durante el tránsito podrían utilizarse tanto para verificar identidades como para mejorar la precisión de posibles ataques.
El escenario refleja una creciente militarización del comercio marítimo en una de las principales arterias energéticas del mundo, con consecuencias directas sobre la logística global y los mercados de energía.
Fuente: Splash247