La empresa estatal uruguaya Ancap dejó sin efecto el aumento del 83% aplicado al gasoil utilizado por la flota pesquera, luego de que la medida generara una inmediata reacción en la industria por su potencial impacto en la estructura de costos y en la actividad exportadora.
El incremento había sido dispuesto sobre un insumo clave para la operativa del sector, lo que encendió alertas entre armadores, trabajadores y empresas vinculadas a la cadena pesquera. Desde estos ámbitos se advirtió que una suba de esa magnitud podía comprometer la rentabilidad, reducir márgenes y afectar la colocación de productos en mercados externos, en un contexto ya exigente para la competitividad regional.
Ante la presión, la estatal optó por revertir la decisión y abrir una instancia de revisión, en busca de una alternativa que contemple tanto la sostenibilidad financiera de la empresa como la realidad económica de la actividad pesquera. La medida fue interpretada como un intento de desactivar un conflicto que amenazaba con escalar y tener efectos directos en el comercio exterior.
No obstante, el episodio dejó expuestas tensiones más amplias en torno a la política de precios de la compañía. En paralelo a la marcha atrás en el gasoil pesquero, surgieron cuestionamientos por otros ajustes en productos específicos, entre ellos alimentos orientados a deportistas de alto rendimiento, lo que generó críticas por la falta de criterios claros y previsibles en la fijación de tarifas.
Para operadores y analistas, lo ocurrido refleja la alta sensibilidad de los costos energéticos en sectores exportadores y la necesidad de reglas estables que permitan planificar inversiones y operaciones a mediano plazo. En particular, subrayan que cambios bruscos en insumos estratégicos pueden trasladarse rápidamente a la competitividad de los bienes en mercados internacionales.
El caso vuelve a poner sobre la mesa el desafío de equilibrar la gestión económica de las empresas públicas con el impacto de sus decisiones en sectores productivos clave, especialmente aquellos con fuerte inserción en el comercio exterior.
Fuente: El País