El gobierno de Uruguay decidió extender hasta junio el proceso de negociación con la empresa HIF Global para avanzar en un proyecto de combustibles sintéticos de gran escala. La iniciativa prevé una inversión superior a 5.300 millones de dólares y la instalación de una planta en Paysandú, destinada a producir gasolina sintética a partir de energías renovables, agua y dióxido de carbono.
El memorándum de entendimiento firmado entre ambas partes en diciembre establecía como fecha límite el 31 de marzo para alcanzar un contrato de inversión. Sin embargo, el plazo fue prorrogado debido a la complejidad técnica de las negociaciones, especialmente en torno a la estructura energética del proyecto. Desde la empresa señalaron que la extensión responde a la necesidad de continuar afinando detalles, sin que esto implique modificaciones de fondo.
El punto central de las conversaciones es la definición del costo de la energía, un componente clave que representa cerca del 70% del costo total de producción. Este factor será determinante para establecer el precio final del combustible y avanzar en la estructuración financiera del emprendimiento, incluyendo la búsqueda de inversores internacionales.
El modelo en análisis contempla que la empresa genere su propia energía, la venda a la empresa estatal UTE y luego la reciba nuevamente estabilizada, incorporando el margen correspondiente. Este esquema implica además el desarrollo de infraestructura específica, cuya integración al acuerdo y eventual propiedad aún se encuentran en discusión.
Autoridades del sector energético destacaron que existe voluntad de continuar el diálogo y facilitar inversiones estratégicas, en línea con los objetivos de transición energética del país.
El proyecto estaría ubicado en Constancia, a unos 17 kilómetros de la ciudad de Paysandú, e incluiría parques eólicos y solares. De concretarse, generaría alrededor de 1.400 empleos durante la construcción y unos 300 puestos permanentes en operación.
La iniciativa apunta a posicionar a Uruguay en el mercado global de combustibles sintéticos, en un contexto de creciente demanda internacional, especialmente en Europa, donde se prevé una mayor incorporación de energías limpias hacia 2030.
Fuente: La Diaria