ZIM Integrated Shipping Services, la naviera israelí con sede en Haifa, atraviesa un momento crítico que podría redefinir su rumbo en un mercado marítimo global en constante cambio. La junta directiva confirmó que está evaluando varias ofertas competitivas para adquirir todas las acciones de la empresa, en el marco de una revisión estratégica destinada a maximizar el valor para los accionistas.
Entre las propuestas presentadas se encontraba una liderada por el propio CEO y presidente de ZIM, Eli Glickman, junto con el empresario Rami Ungar, en lo que se planteó como un posible management buyout. Sin embargo, el consejo de administración rechazó la oferta por considerarla significativamente subvaluada y continúa evaluando alternativas que podrían incluir la venta total de la empresa o estrategias de asignación de capital.
ZIM despierta interés por varios motivos. Su cotización actual refleja un valor relativamente bajo, con un PER de aproximadamente 2,4, lo que sugiere que el mercado la considera económica frente a su capacidad de generar beneficios. La compañía opera en más de 90 países, atiende a unos 33.000 clientes en más de 300 puertos y mantiene una estrategia global de nicho basada en sus ventajas competitivas. Además, competidores y gigantes del sector, como Maersk, Hapag-Lloyd y Mediterranean Shipping Company, habrían mostrado interés preliminar en la compañía. El anuncio de la revisión estratégica provocó una reacción positiva del mercado: las acciones de ZIM subieron más de 9%, extendiendo un rally del 60% registrado desde octubre.
Pese a su atractivo, la empresa enfrenta desafíos significativos. Sus ingresos cayeron un 36% hasta 1.780 millones de dólares y las ganancias netas disminuyeron un 89% al tercer trimestre, en medio de presiones sobre tarifas de transporte y márgenes operativos. El precio promedio por contenedor se redujo un 35%, hasta 1.602 dólares por TEU, y el EBITDA ajustado cayó un 61% hasta 593 millones de dólares. La empresa mantiene además un nivel de deuda neta elevado y un apalancamiento notable, factores que los potenciales compradores deberán evaluar.
En paralelo, ZIM anunció un dividendo de 37 millones de dólares, equivalente a 30% del beneficio trimestral, y recordó que desde su salida a bolsa en 2021 ha devuelto cerca de 5.700 millones de dólares a los accionistas, superando ampliamente el capital levantado. Para el próximo año, la compañía mejoró sus proyecciones, con un EBITDA ajustado estimado entre 2.000 y 2.200 millones de dólares y un EBIT ajustado de 700 a 900 millones, pese al enfriamiento del mercado.
La disputa por ZIM va más allá de cifras: refleja la reconfiguración del transporte marítimo global, marcada por tensiones geopolíticas, cambios en rutas comerciales y un entorno de tarifas volátiles. El resultado de esta revisión estratégica será seguido de cerca, ya que una venta, fusión o reestructuración de ZIM podría alterar los equilibrios entre los grandes operadores del sector en 2026 y los años siguientes.
Fuente: MasContainer