La Comisión Europea intensificó en los últimos días una serie de medidas destinadas a responder a las preocupaciones del sector agrícola, en un intento por destrabar la firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, que atraviesa su etapa decisiva. Las concesiones buscan, en particular, satisfacer las demandas de Italia y Francia, dos de los países que se mostraron más reticentes al avance del pacto.
Entre las iniciativas adoptadas figuran el adelanto de fondos para los agricultores, la flexibilización de ciertas normas y la suspensión de cargas impositivas. Italia y Francia habían planteado una lista de exigencias antes de comprometer su apoyo al acuerdo. Mientras Roma manifestó su disposición a avanzar en el corto plazo, París mantiene una postura cautelosa en medio de una semana marcada por protestas del sector agrícola francés.
El miércoles, la Comisión Europea aceptó suspender de forma retroactiva, desde el 1 de enero, el impuesto comunitario sobre las emisiones de carbono aplicadas a los fertilizantes importados. La medida responde a los reclamos de ambos países y a las advertencias de los agricultores, que consideran que dicho gravamen los colocaría en desventaja frente a los costos de producción de Sudamérica. La decisión se conoció un día después de que Bruselas anunciara también la liberación de financiación anticipada para el sector, una demanda impulsada especialmente por Italia.
Tras el anuncio, el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, afirmó que las inquietudes del campo forman parte central de la política comercial del bloque. Funcionarios de Francia e Italia vienen alertando que el nuevo esquema impositivo podría provocar un aumento significativo en el costo de los fertilizantes importados, con subas estimadas en torno al 25%.
En paralelo, una carta enviada el martes por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, garantizó a los agricultores el acceso a 45.000 millones de euros del presupuesto de la Política Agrícola Común a partir de 2028. El ministro italiano de Agricultura, Francesco Lollobrigida, señaló que esto permitirá a su país contar con mayores recursos para el sector agrícola en el próximo marco presupuestario de siete años, en comparación con el actual.
Italia se perfila así como una pieza clave para destrabar el acuerdo con el Mercosur. El respaldo de Roma resulta determinante, ya que la aprobación requiere una mayoría cualificada de los Estados miembros. En diciembre pasado, un pedido de postergación de la primera ministra Giorgia Meloni había frustrado la firma prevista para finales de 2025.
Según indicó Lollobrigida, el nuevo escenario abre la puerta a un apoyo formal de Italia, siempre que la Comisión cumpla con los compromisos asumidos. Esto facilitaría el avance del acuerdo, que países como Alemania y España buscan ratificar con carácter jurídicamente vinculante en el transcurso de este mes.
Con la señal favorable de Roma, Francia permanece como el principal foco de resistencia. Diplomáticos europeos reconocen que, pese a la presión de la Comisión, no es posible forzar el respaldo del gobierno francés sin un marco político que permita justificar su adhesión al acuerdo.
El Ejecutivo de Emmanuel Macron enfrenta una crisis profunda en el sector agrícola, con la posibilidad de nuevas manifestaciones en París, coincidiendo con la evaluación de la presidencia chipriota de la Unión Europea sobre una eventual votación del acuerdo en Bruselas. En un nuevo intento por calmar al sector, el gobierno francés anunció el miércoles la suspensión de importaciones de productos agrícolas que contengan residuos de pesticidas prohibidos en la UE, una decisión que aún debe ser validada por la Comisión Europea.
Fuente: Euronews