El transporte fluvial paraguayo, pieza central de la logística del comercio exterior en el Cono Sur, atraviesa una etapa de expansión acelerada impulsada por el mayor volumen de cargas que circulan por la Hidrovía Paraguay–Paraná. Sin embargo, este crecimiento comienza a chocar con una limitación estructural: la falta de tripulantes calificados para operar una flota que se amplía a un ritmo superior al de la formación de recursos humanos.
Según el Centro de Armadores Fluviales y Marítimos (Cafym), la vía fluvial es hoy el principal canal de transporte de mercancías del país y sostiene más de 3.000 empleos directos. A pesar de ese peso estratégico, el sector registra un déficit estimado de al menos 500 trabajadores, especialmente en posiciones técnicas y jerárquicas como oficiales de máquinas y oficiales de cubierta, esenciales para la operatividad de los convoyes.
La situación se ve agravada por las recientes inversiones en nuevas embarcaciones. Varias empresas incorporaron remolcadores para atender la creciente demanda logística regional. Solo una compañía que sumó diez unidades requiere entre 200 y 300 tripulantes adicionales, mientras que otras continúan ampliando sus flotas, profundizando la presión sobre un mercado laboral ya limitado.
Este faltante contrasta con los niveles salariales que ofrece la actividad, entre los más elevados del mercado paraguayo. De acuerdo con cifras del gremio, los prácticos o capitanes pueden percibir ingresos mensuales que oscilan entre G. 35 y G. 65 millones, los jefes de máquinas entre G. 25 y G. 35 millones, y los cocineros de embarcación entre G. 5 y G. 8 millones. Las condiciones laborales incluyen embarques prolongados, de entre 30 y 65 días, seguidos de períodos de descanso de 15 a 20 días, un esquema habitual en el transporte fluvial internacional.
Desde Cafym advierten que el principal cuello de botella está en el sistema de formación. Actualmente, la carrera naval se dicta exclusivamente a través de la Escuela Náutica, dependiente de la Armada Nacional, lo que restringe el ingreso de nuevos perfiles. El sector propone implementar mecanismos de nivelación y acuerdos con universidades para permitir que profesionales técnicos, como ingenieros electromecánicos, accedan más rápidamente a cargos operativos y de mando.
En el esquema vigente, una persona sin experiencia previa debe iniciar su carrera como marinero, cursando una tecnicatura de dos años, y avanzar luego en un proceso formativo que puede extenderse hasta una década para alcanzar el rango de capitán. Si bien durante 2025 se realizaron cuatro llamados a exámenes de ascenso, con más de 500 tripulantes evaluados, los armadores consideran necesario ampliar estas instancias y descentralizar la oferta educativa.
El sector fluvial paraguayo proyecta que el mayor auge se dará a partir de 2026, en un contexto de creciente integración logística regional. Sin una ampliación sostenida de la base de recursos humanos calificados, advierten, el desarrollo del principal corredor de comercio exterior del país podría enfrentar restricciones en el mediano plazo.
Fuente: Universo 970 AM