El transporte marítimo internacional atraviesa su momento más crítico en Medio Oriente en lo que va del siglo, tras un fin de semana marcado por ataques directos a buques mercantes, cierres temporales de puertos y una escalada bélica que amenaza una de las principales arterias energéticas del mundo.
Estados Unidos e Israel declararon la guerra a Irán el sábado en el marco de una ofensiva aérea que culminó con la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei. La operación desencadenó una respuesta inmediata de Teherán, que atacó infraestructuras en distintos puntos de Medio Oriente e incluso en Chipre. Paralelamente, los hutíes —aliados de Irán— anunciaron la reanudación de ataques contra la navegación comercial en el Mar Rojo, tras más de cuatro meses de relativa contención.
La industria marítima ha reaccionado con rapidez. El Centro de Información Marítima Conjunta de las Fuerzas Marítimas Combinadas de Estados Unidos elevó su evaluación general de riesgo al nivel más alto. Hasta el momento se han confirmado tres ataques contra buques mercantes, con un tripulante fallecido y varios heridos. Durante el fin de semana, múltiples puertos de la región suspendieron operaciones por razones de seguridad.
En aguas frente a Omán, el petrolero MKD Vyom, con bandera de las Islas Marshall y 74.000 toneladas de peso muerto (TPM), fue alcanzado por un proyectil, según la Oficina de Operaciones Comerciales Marítimas del Reino Unido (UKMTO). Su gestor, V.Ships Asia, confirmó la muerte de un tripulante.
En otro incidente, el petrolero Hercules Star, de 8.000 TPM y bandera de Gibraltar, fue impactado por un proyectil no identificado a unas 17 millas náuticas de Mina Saqr, en Emiratos Árabes Unidos. Asimismo, el petrolero de productos Ocean Electra, con bandera liberiana, fue atacado por un dron a 35 millas náuticas al oeste de Sharjah, de acuerdo con la firma de seguridad Vanguard. Aunque se reportó una explosión cercana, no hubo heridos.
Como consecuencia directa del deterioro de la seguridad, las principales navieras y operadores internacionales suspendieron el tránsito por el Estrecho de Ormuz. Cientos de petroleros permanecen fondeados fuera del paso estratégico, mientras otros buques desvían sus rutas hacia el Cabo de Buena Esperanza. Estos desvíos anticipan congestión portuaria en Europa y Asia, mayores tiempos de tránsito y un aumento significativo de costos logísticos.
El Estrecho de Ormuz concentra aproximadamente 15 millones de barriles diarios de crudo, cerca del 30% del comercio marítimo global de petróleo, lo que convierte cualquier interrupción prolongada en un riesgo sistémico para los mercados energéticos.
El impacto ya se refleja en los precios. Analistas de JPMorgan y Barclays advirtieron que el barril podría escalar hasta los 100–130 dólares si el conflicto deriva en una interrupción sostenida del suministro. Desde Citi señalaron que su escenario base contempla un eventual cambio en el liderazgo iraní o una desescalada en el corto plazo, aunque reconocen la elevada incertidumbre.
Jorge León, vicepresidente sénior y jefe de análisis geopolítico de Rystad Energy, sostuvo que los altos precios de referencia y el fuerte backwardation se mantendrán hasta que el estrecho vuelva a ser plenamente transitable.
En paralelo, las primas de seguros para buques en la región han alcanzado niveles comparables a los registrados durante los momentos más críticos en el Mar Negro tras la invasión rusa de Ucrania. La suspensión de numerosas aerolíneas en Medio Oriente también está dificultando el relevo de tripulaciones, un componente esencial de la operativa marítima.
La firma Windward reportó además un incremento masivo de interferencias de GPS y desplazamientos AIS, con más de 1.100 buques afectados en 24 horas, lo que agrava los riesgos de navegación.
El secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, expresó su profunda preocupación por los marineros heridos y recordó que la libertad de navegación es un principio fundamental del derecho marítimo internacional. Instó a evitar la zona afectada mientras persistan las condiciones de riesgo.
Peter Sand, analista jefe de Xeneta, advirtió que la operación militar conjunta y las posteriores represalias implican una creciente militarización del comercio y alejan la posibilidad de un regreso a gran escala del transporte de contenedores al Mar Rojo en 2026.
Fuente: Splash 247.