Las tensiones en Oriente Medio escalaron este domingo después de que fuerzas militares de Estados Unidos interceptaran y tomaran control de un carguero iraní de gran tonelaje en el golfo de Omán, en un operativo que Teherán calificó como un acto de “piratería marítima”.
El presidente Donald Trump informó que el buque, identificado como Touska, fue detenido tras intentar eludir el bloqueo naval impuesto por Washington a los puertos iraníes. Según detalló, la embarcación no respondió a las advertencias, por lo que el destructor USS Spruance abrió fuego contra la sala de máquinas, inutilizando su sistema de propulsión.
Posteriormente, efectivos de la 31ª Unidad Expedicionaria de Marines abordaron el carguero y asumieron el control de la nave. Trump aseguró que el barco, de unos 275 metros de eslora, figura en la lista de sanciones del Departamento del Tesoro estadounidense por presuntas actividades ilegales.
El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) indicó que la operación se llevó a cabo tras más de seis horas de advertencias sin respuesta por parte de la tripulación. Según el comando, la intervención fue “deliberada, profesional y proporcionada” en el marco del cumplimiento del bloqueo marítimo, que ya ha obligado a decenas de buques comerciales a desistir de sus rutas hacia Irán.
Desde Teherán, la reacción fue inmediata. El portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, Ebrahim Zolfaqari, denunció que Estados Unidos violó un alto el fuego y atacó un buque mercante en aguas internacionales. Afirmó además que la operación dejó inoperativo el sistema de navegación del carguero y acusó a las fuerzas estadounidenses de actuar como “marines terroristas”.
Las autoridades iraníes advirtieron que responderán al incidente en el corto plazo, elevando el riesgo de una nueva escalada en una región ya marcada por tensiones geopolíticas y disputas en rutas estratégicas para el comercio internacional.