La salida del ministro de Economía y Finanzas de Paraguay, Carlos Fernández Valdovinos, abre una etapa de mayor incertidumbre para la conducción económica del Gobierno de Santiago Peña, en un contexto marcado por restricciones fiscales, tensiones con el Congreso y crecientes obligaciones de pago del Estado. Según reportó Última Hora, la renuncia fue acordada con el presidente una vez concluidas las asambleas del Banco Interamericano de Desarrollo.
El cambio se produce en un momento especialmente sensible para las cuentas públicas. La administración paraguaya enfrenta cuestionamientos por el alcance de la reforma de la Caja Fiscal, que finalmente no habría logrado el objetivo inicial de reducir de forma significativa el déficit del sistema previsional del sector público. A eso se suma la presión política derivada del tratamiento legislativo de esa iniciativa y de la demanda de mayores recursos para sostener compromisos presupuestarios.
El frente fiscal también aparece tensionado por la magnitud de las deudas acumuladas con proveedores del Estado. De acuerdo con estimaciones citadas por el medio paraguayo, las obligaciones pendientes con empresas vinculadas a infraestructura y al sector farmacéutico superarían los USD 1.000 millones, una situación que agrava los reclamos por pagos atrasados de obras y servicios ya ejecutados.
En paralelo, el deterioro de algunos ingresos complica aún más el margen de maniobra oficial. Última Hora señaló que en enero los impuestos externos cayeron 11,6%, mientras que los recursos provenientes de las entidades binacionales retrocedieron 31,5%, aunque parte del impacto fue compensado por la recaudación de tributos internos.
Este escenario reaviva la discusión sobre los límites de endeudamiento y la aplicación de la regla fiscal. Mientras algunos sectores promueven una flexibilización del tope de déficit para atender obligaciones y sostener el gasto público, otros advierten que una relajación excesiva podría erosionar la credibilidad macroeconómica de Paraguay, justo después de que el país consolidara señales positivas ante los mercados y las calificadoras internacionales.
La coyuntura adquiere además un componente político adicional por la proximidad de las elecciones municipales, que suelen intensificar la presión por acelerar desembolsos y proyectos de inversión pública. En ese marco, la salida de Fernández, considerado una de las figuras técnicas centrales del gabinete económico, deja abierto el interrogante sobre el rumbo que adoptará la política fiscal en los próximos meses.
El relevo también podría derivar en una reconfiguración del equipo técnico del Ministerio de Economía y Finanzas. Durante la gestión de Fernández, varias áreas estratégicas fueron ocupadas por funcionarios con trayectoria en el Banco Central del Paraguay, por lo que su salida podría desencadenar nuevos movimientos dentro de la estructura económica del Ejecutivo. Entre los nombres mencionados como posibles reemplazos figuran Lea Giménez y Liana Caballero.
Fuente: Última Hora.