Un repunte de la piratería en las costas de Somalia vuelve a encender las alarmas internacionales en un momento de alta tensión geopolítica en las principales rutas marítimas del mundo. Tras varios años de relativa calma, una serie de secuestros recientes de embarcaciones evidencia el resurgimiento de grupos armados en el Cuerno de África, en un contexto marcado por crisis simultáneas en el golfo Pérsico y el mar Rojo.
En las últimas semanas, al menos dos buques —entre ellos un carguero y un petrolero— fueron capturados por piratas somalíes en incidentes ocurridos a poca distancia de la costa. Estos ataques, rápidos y coordinados, sugieren una reactivación de redes que operan desde regiones como Puntlandia, donde la inestabilidad política y la falta de control estatal facilitan este tipo de actividad ilícita.
El fenómeno coincide con un momento crítico para el transporte marítimo internacional. La escalada de tensiones en el golfo Pérsico, junto con los ataques de milicias hutíes en Yemen, ha alterado las rutas tradicionales, desviando parte del tráfico naval hacia zonas cercanas a Somalia. Esta redistribución ha incrementado la exposición de los buques a áreas históricamente vulnerables a la piratería.
Expertos en seguridad marítima advierten que, aunque el nivel actual de ataques aún está lejos del pico registrado a comienzos de la década de 2010, las condiciones actuales podrían favorecer un aumento progresivo. La menor presencia de patrullas navales internacionales, combinada con factores estructurales como la pobreza, la pesca ilegal extranjera y la debilidad institucional en Somalia, crea un entorno propicio para la reaparición de estos grupos.
Además, algunos de los incidentes recientes apuntan a tácticas conocidas: el secuestro de embarcaciones menores para utilizarlas como “naves nodrizas” desde las cuales lanzar ataques a buques de mayor tamaño en alta mar. Este método permite a los piratas ampliar su radio de acción y sorprender a sus objetivos lejos de la costa.
Organismos internacionales de vigilancia marítima han instado a las navieras a extremar precauciones, mientras crece la preocupación por el impacto que este resurgimiento pueda tener en el comercio global. Las rutas afectadas son clave para el transporte de energía y mercancías entre Asia, Europa y Oriente Medio, por lo que cualquier incremento sostenido de la piratería podría traducirse en mayores costos, retrasos y riesgos para la navegación internacional.
El regreso de los piratas somalíes, en este contexto de conflictos superpuestos, pone de relieve la fragilidad de la seguridad marítima en una de las regiones más estratégicas del planeta.
Fuente: El País.es