El reciente aumento del 17,5% en el servicio de practicaje en Uruguay, aplicado desde marzo de 2026, volvió a encender las alarmas entre las compañías navieras que operan en el país. El sector advierte que el costo del servicio continúa creciendo y que su incidencia dentro del costo total de escala de los buques ya alcanza niveles cercanos al 50%.
El practicaje es un servicio público, obligatorio y monopólico en Uruguay. Es prestado por dos organizaciones: la Sociedad de Prácticos del Puerto de Montevideo, responsable de las maniobras en el principal puerto del país, y la Corporación de Prácticos de Río, que interviene en el resto de los puertos y en las rutas fluviales, incluyendo los buques que se dirigen hacia Buenos Aires.
Ambas corporaciones plantean su reajuste de tarifas todos los años en marzo, situación que contrasta con el sistema vigente en Argentina, donde el servicio funciona bajo libre competencia y los prácticos negocian directamente las tarifas con las navieras.
Una tarifa que no baja y no tiene topes
El aumento anunciado en febrero responde a una paramétrica acordada para actualizar el valor del servicio, aunque el sistema ha sido cuestionado durante años por las navieras.
Según explican desde el sector, el mecanismo establece que, si el resultado de la paramétrica arroja un valor inferior a uno, la tarifa no disminuye, ya que el reglamento dispone que en ese caso el valor debe mantenerse.
En 2023 se había proyectado una suba del 21%, aunque finalmente la delegación del Poder Ejecutivo negoció un aumento del 8,5% en 2023 y otro 8,5% en 2024, con el compromiso de que para marzo de 2025 se analizaría una paramétrica de actualización con tope tanto al alza como a la baja, considerando la necesidad de establecer límites para una tarifa de servicio expresada en dólares.
En 2025, si todo hubiese transcurrido como lo acordado previamente, se habría alcanzado un tope al alza y a la baja y, por ende, se tendría que haber bajado la tarifa en el orden del 6%, lo que habría situado la Unidad Monetaria de Practicaje (UMP) en aproximadamente USD 941. Sin embargo, esto nunca sucedió y, por ello, la reducción del año pasado no se pudo dar.
Un costo clave en la escala portuaria
Según un estudio elaborado por el Centro de Navegación (Cennave), el practicaje representa uno de los principales componentes del costo operativo de los buques en el puerto de Montevideo, equivaliendo aproximadamente al 49% del costo total de escala.
Para un buque portacontenedores de 300 metros de eslora y más de 95.000 toneladas de registro bruto, que utilice prácticos de puerto, prácticos de río, lanchas y viáticos, el costo total del servicio supera actualmente los USD 54.600 por entrada y salida.
Gestiones ante el gobierno
Ante este escenario, las empresas que escalan en Montevideo trasladaron su preocupación a las autoridades a través del Centro de Navegación (Cennave), la gremial que las agrupa.
La institución viene trabajando el tema desde fines de 2025 y ha realizado gestiones ante el Poder Ejecutivo y la Administración Nacional de Puertos (ANP).
Entre los pedidos figura la convocatoria urgente de la comisión prevista en el artículo 125 del Reglamento de Prácticos, integrada por representantes de la ANP, el Ministerio de Transporte, el Ministerio de Trabajo, la Prefectura Nacional Naval, los prácticos, el Cennave y la Cámara de Comercio.
Un litigio aún sin resolver
El debate sobre las tarifas del practicaje también tiene un frente judicial abierto. Las navieras mantienen desde hace años un juicio por el cobro indebido de unos USD 8 millones, relacionado con una paramétrica que presentaba errores en sus índices de cálculo.
Ante ese error, en su momento se decidió utilizar una nueva fórmula paramétrica —similar a la utilizada en el Grupo 5 de las tarifas de la ANP—, aunque con algunas diferencias en el valor inicial de la UMP, pese a haberse reconocido el equívoco en los cálculos.
Mientras el litigio continúa sin resolución, el aumento aplicado este año vuelve a colocar el costo del practicaje en el centro del debate sobre la competitividad del puerto de Montevideo y genera preocupación en el sector naviero ante el riesgo de que algunas líneas marítimas reconsideren sus escalas, con impacto potencial en la producción nacional.