El Gobierno argentino avanza con un decreto para reducir de manera gradual las retenciones a las exportaciones de vehículos, una medida largamente reclamada por la industria automotriz y orientada a recuperar competitividad externa. Aunque el esquema ya fue presentado a las terminales agrupadas en la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), su implementación aún no está garantizada: la decisión final dependerá del resultado de la recaudación tributaria de marzo.
La iniciativa contempla una baja progresiva del derecho de exportación, actualmente en 4,5%, hasta su eliminación total hacia fines de 2026. Se trata de un cambio relevante en la estructura impositiva del sector, en un contexto en el que las exportaciones no logran repuntar y la producción se mantiene por debajo de los niveles del año pasado.
Sin embargo, el frente fiscal condiciona los tiempos. En los últimos meses, los ingresos del Estado mostraron una caída en términos reales, producto de la desaceleración económica y de una reducción de impuestos aplicada por el propio Gobierno, como el impuesto PAIS, aranceles a la importación y gravámenes internos. En febrero, la recaudación creció 20,1% interanual en términos nominales, pero quedó muy por debajo de la inflación del período, lo que confirmó la tendencia descendente en términos reales. Si ese comportamiento se repite en marzo, el Ejecutivo podría postergar la oficialización del decreto.
Para el sector automotor, la medida representa una herramienta clave para revertir la pérdida de competitividad frente a otros países de la región. Actualmente, los vehículos exportados desde Argentina tributan un 4,5% de retenciones, aunque reciben reintegros del 7%. En el caso de las autopartes, no se aplican derechos de exportación y los reintegros alcanzan el 5,5%. El plan oficial prevé mantener estos reintegros, con el objetivo de reducir la carga impositiva total sobre la cadena exportadora.
Las terminales sostienen que el peso de los impuestos sigue siendo determinante en el costo final de los vehículos exportados. Aunque en los últimos años la incidencia fiscal se redujo —del 20% al 13% del precio—, consideran que el nivel sigue siendo elevado y limita la inserción internacional de la producción local. En ese marco, estiman que la eliminación de retenciones podría generar entre 20.000 y 25.000 unidades adicionales destinadas a exportación, con impacto directo en la actividad industrial.
Los datos recientes reflejan la magnitud del desafío. En febrero se produjeron 29.632 vehículos, lo que implicó una caída interanual del 30,1%. En el acumulado del primer bimestre, la producción alcanzó 50.630 unidades, manteniendo la misma contracción frente a 2025. Las exportaciones también mostraron debilidad: sumaron 15.991 unidades en febrero, un 28,9% menos que en igual mes del año pasado, mientras que en el acumulado del año la caída fue del 23,4%.
El comportamiento del mercado brasileño, principal destino de los vehículos argentinos, también incidió negativamente. Entre enero y febrero, las compras desde ese país se redujeron en más de 2.800 unidades en comparación con el mismo período de 2025, lo que profundizó la presión sobre el sector.
El antecedente más cercano de alivio fiscal fue el esquema que eliminaba retenciones para exportaciones incrementales por encima de un umbral fijado en 137.000 unidades (nivel de 2020). Ese mecanismo permitió que una porción significativa de los envíos quedara exenta del tributo, pero fue suspendido el año pasado debido a restricciones fiscales.
En este escenario, el Gobierno enfrenta una disyuntiva compleja: avanzar con una medida que podría dinamizar las exportaciones y la producción industrial, o priorizar el equilibrio de las cuentas públicas en un contexto de caída de ingresos. La definición, que se espera en las próximas semanas, será determinante para el futuro inmediato de uno de los sectores clave del comercio exterior argentino.
Fuente: Infobae