El sector sojero de Paraguay se encamina hacia la campaña 2026 en un contexto internacional complejo, marcado por conflictos prolongados que elevan los costos de producción y aumentan la incertidumbre sobre la rentabilidad.
Desde la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) advierten que el encarecimiento del combustible y las restricciones en la oferta mundial de fertilizantes ya están impactando en la estructura de costos del negocio agrícola.
El director ejecutivo del gremio, Hugo Pastore, señaló que la incertidumbre sobre la duración de los conflictos internacionales condiciona las proyecciones del sector. Indicó que este escenario genera efectos directos tanto en los costos logísticos como en el acceso a insumos estratégicos.
El aumento del precio de los combustibles repercute en toda la cadena, desde el transporte interno hasta las operaciones fluviales y marítimas, reduciendo los márgenes del productor. En paralelo, el mercado de fertilizantes enfrenta limitaciones de oferta derivadas de interrupciones productivas y restricciones comerciales aplicadas por grandes proveedores globales, lo que mantiene la presión sobre los precios.
Ante este panorama, el uso de tecnología en la próxima campaña podría verse afectado. Si bien los productores buscan sostener la reposición de nutrientes del suelo, los altos costos podrían derivar en ajustes, ya sea mediante la adopción de insumos más económicos o una menor intensidad tecnológica, con impacto potencial en los rendimientos.
Pastore advirtió que el aumento de los costos obligará a elevar los niveles de productividad para alcanzar el punto de equilibrio. En ese sentido, subrayó que las condiciones climáticas serán determinantes, ya que un régimen favorable de lluvias podría mitigar parcialmente los efectos de la menor disponibilidad de insumos.
Fuente: Diario Última Hora