Paraguay atraviesa un momento clave en su política exterior, en medio de crecientes tensiones entre China y Taiwán que colocan al país sudamericano en el centro de una disputa geopolítica de alto impacto. Así lo expone un reciente análisis del diario estadounidense The New York Times, que detalla las presiones de Beijing para que Asunción abandone su histórica relación con Taipéi.
El reportaje señala que el gobierno del presidente Santiago Peña mantiene firme su respaldo a Taiwán, una alianza que se sostiene desde hace décadas y que ha estado acompañada de cooperación económica, tecnológica y política. Desde el Ejecutivo paraguayo se presenta esta relación como una afinidad entre naciones que defienden su soberanía frente a potencias mayores.
Sin embargo, el escenario se ha vuelto más complejo. China ha intensificado su presencia e influencia, recurriendo —según el informe— a distintas vías para inclinar la posición paraguaya, desde gestiones diplomáticas agresivas hasta incentivos dirigidos a actores políticos y económicos.
En el plano interno, el tema genera cada vez más debate. Sectores productivos, especialmente vinculados al agro, ven en China una oportunidad difícil de ignorar debido al tamaño de su mercado y su capacidad de demanda. En contraste, el Gobierno sostiene que mantener los vínculos con Taiwán también responde a intereses estratégicos y a una relación de confianza construida a lo largo del tiempo.
El contexto internacional añade otra capa de complejidad. Estados Unidos ha reafirmado su respaldo a Paraguay, considerándolo un socio relevante en la región en un momento en que busca frenar la expansión de la influencia china en América Latina. Esta posición refuerza la importancia geopolítica de la decisión paraguaya.
Mientras tanto, dentro del país surgen posturas divergentes. Algunos dirigentes políticos y empresariales cuestionan el costo de mantenerse alineado con Taiwán, argumentando que podría estar limitando el acceso a inversiones y comercio con una de las principales economías del mundo. Otros, en cambio, advierten sobre los riesgos de ceder a la presión china.
El análisis concluye que Paraguay enfrenta una encrucijada decisiva: sostener una alianza histórica basada en cooperación y afinidad política, o reconfigurar su estrategia exterior en busca de mayores beneficios económicos. La decisión, aún abierta, podría redefinir su posicionamiento en el tablero internacional.
Fuente: Última Hora