La estructura exportadora de Argentina atraviesa un cambio marcado por el crecimiento de las actividades energéticas y mineras, sectores que en los últimos años desplazaron parte del protagonismo histórico de la agroindustria y consolidaron a nuevas regiones como motores de la economía nacional.
De acuerdo con un estudio elaborado por la Universidad Austral, la mayor parte del aumento de las exportaciones argentinas entre 2015 y 2025 se concentró en cinco provincias: Buenos Aires, Neuquén, Santa Fe, Córdoba y Chubut. El informe advierte que este proceso refleja una fuerte desigualdad territorial en la capacidad de generar divisas.
Uno de los fenómenos más notorios se observa en Neuquén, cuya expansión productiva estuvo vinculada al desarrollo de Vaca Muerta. La provincia pasó de tener una participación limitada en el comercio exterior a convertirse en uno de los principales polos exportadores del país gracias al crecimiento de la actividad petrolera y gasífera.
En paralelo, el auge de la minería permitió que provincias del norte argentino ganaran relevancia económica. Jujuy y San Juan registraron un incremento sostenido de sus exportaciones impulsadas principalmente por la explotación de litio, mineral que mantiene una alta demanda internacional por su utilización en baterías y tecnologías vinculadas a la transición energética.
El trabajo académico también identifica un cambio en el equilibrio regional de las exportaciones. Aunque la región Pampeana sigue liderando el comercio exterior argentino, su peso relativo disminuyó durante la última década, mientras la Patagonia y las provincias mineras incrementaron su participación.
Según el informe, las exportaciones nacionales superaron los 87 mil millones de dólares en 2025, acompañadas por una mejora en la balanza comercial. Sin embargo, los especialistas remarcan que el crecimiento estuvo sostenido por sectores muy específicos y por territorios que lograron captar inversiones estratégicas.
El investigador Horacio Augusto Pereira señaló que el desafío argentino no se limita a incrementar el ingreso de divisas, sino a construir modelos de desarrollo regional más equilibrados y sostenibles.
El estudio concluye que las diferencias productivas entre provincias obligan a replantear las políticas económicas con enfoques regionales, en un contexto donde la inserción internacional argentina depende cada vez más de dinámicas locales ligadas a los recursos naturales y la energía.
Fuente: ADN Digital de Argentina.