Brasil recuperó en 2025 el liderazgo mundial como principal receptor de inversiones provenientes de China, consolidando su posición como uno de los mercados estratégicos más relevantes para las empresas del gigante asiático en América Latina. De acuerdo con datos divulgados por el Consejo Empresarial Brasil-China (CEBC), el país sudamericano concentró el 10,9 % del capital chino invertido en el exterior durante este año.
El volumen de inversiones alcanzó los 6.100 millones de dólares distribuidos en decenas de proyectos, lo que representa un crecimiento del 45 % respecto a 2024. Estados Unidos ocupó el segundo lugar en el ranking global, con el 6,8 % de las inversiones chinas, seguido por Guyana, con el 5,7 %.
El informe destaca que las compañías chinas están ampliando su presencia en sectores considerados estratégicos para la economía brasileña, especialmente minería, energías renovables e industria automotriz. El CEBC señaló que Brasil alternó en los últimos cinco años entre el primer y el quinto puesto entre los destinos preferidos por el capital chino, tras haber liderado también en 2021.
Analistas atribuyen el atractivo brasileño a factores como la depreciación de su moneda, el tamaño de su mercado interno y la disponibilidad de recursos naturales y energías limpias. Según Tulio Cariello, director de contenido e investigación del CEBC, pocos países reúnen actualmente todas esas condiciones de manera simultánea.
El sector eléctrico se mantuvo como el principal receptor de inversiones chinas, aunque la minería mostró uno de los mayores avances del año, con desembolsos que triplicaron los niveles registrados anteriormente. La industria automotriz se ubicó como el tercer sector más relevante, representando el 15,8 % de toda la inversión china en el país.
Fabricantes de vehículos como GWM y BYD ampliaron su presencia en Brasil mediante la adquisición de antiguas plantas industriales de compañías occidentales, transformándolas en centros de producción de vehículos eléctricos e híbridos. Ambas empresas registraron un fuerte crecimiento comercial en el mercado brasileño.
La expansión del capital chino también alcanzó áreas vinculadas a tecnología, logística, manufactura electrónica, economía digital y cadenas de comida rápida. Entre las nuevas apuestas figura la llegada de la marca de teléfonos inteligentes Jovi, lanzada por Vivo Mobile para fortalecer su presencia en el mercado brasileño.
Desde el CEBC consideran que las inversiones chinas seguirán condicionadas por las políticas internas de Brasil, especialmente las relacionadas con la transición energética, así como por el contexto geopolítico global y el avance de las estrategias de descarbonización.
Los analistas proyectan además una mayor profundización de los proyectos vinculados a minería, nuevas energías y desarrollo industrial en los próximos años.
Fuente: Market Screener