Las principales economías del mundo están transformando sus estrategias marítimas y portuarias en políticas de Estado de largo plazo, en respuesta a un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas, crisis logísticas, transición energética y exigencias crecientes de sostenibilidad.
De acuerdo con un informe elaborado por el economista Ricardo J. Sánchez, codirector de la Cátedra Kühne de Logística de la Universidad de los Andes de Colombia, el sistema marítimo global dejó de ser visto únicamente como soporte del comercio internacional y pasó a ocupar un rol estratégico para la competitividad, la seguridad económica y la resiliencia de los países.
El análisis sostiene que puertos, corredores marítimos y plataformas logísticas son considerados cada vez más como activos críticos para garantizar estabilidad económica y capacidad de respuesta frente a interrupciones en las cadenas de suministro internacionales.
La tendencia ya se refleja en economías avanzadas y emergentes que representan cerca del 76% del PIB mundial. Entre ellas figuran Estados Unidos, China, India, Singapur, Países Bajos, Australia, Canadá y la Unión Europea, además de algunos casos en América Latina como Chile y Panamá.
Según el informe, los enfoques varían según las prioridades de cada país. Singapur y Países Bajos impulsan modelos marítimos vinculados a innovación, servicios avanzados y sostenibilidad, mientras que Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia fortalecen políticas enfocadas en soberanía industrial, construcción naval y resiliencia logística.
India avanza con una estrategia integral de largo plazo que combina infraestructura, logística, economía azul, marina mercante, tecnología y formación especializada como parte de su proyecto nacional de desarrollo.
En Europa, las nuevas políticas marítimas están orientadas a reforzar la seguridad regional, acelerar la digitalización portuaria y avanzar en la transición energética, especialmente tras las recientes disrupciones comerciales y conflictos geopolíticos.
El estudio advierte que América Latina enfrenta una desventaja relativa debido a la escasez de estrategias nacionales formalmente articuladas. En ese contexto, destaca el reciente avance de Chile con su Política Nacional Logística y Portuaria y la experiencia de Panamá, considerado uno de los países con mayor tradición marítima de la región.
Sánchez sostiene que la falta de planificación estratégica genera fragmentación institucional, inversiones descoordinadas y menor capacidad de capturar valor en el comercio global.
El informe concluye que las estrategias marítimas y portuarias ya no deben entenderse como instrumentos sectoriales aislados, sino como parte central de las políticas de desarrollo económico y posicionamiento internacional de los Estados.
Fuente: Mundo Marítimo