El desarrollo del Corredor Bioceánico y su impacto sobre la logística de Paraguay fue analizado desde tres perspectivas diferentes durante un panel que reunió al Ing. Francisco Griñó, fundador de Grupo Puerto Seguro; Lisandro Ganuza, responsable de Relaciones Institucionales de PTP Group; y Pablo Domínguez, Country Manager de ONE. Desde sus respectivas experiencias en el transporte terrestre, la infraestructura y el transporte marítimo, los tres coincidieron en que la nueva conexión representa una oportunidad para Paraguay y la región, aunque su consolidación dependerá de inversiones, reducción de costos, eficiencia fronteriza y una mayor integración entre los distintos modos de transporte.
Lejos de plantear al Corredor Bioceánico como un competidor de la Hidrovía Paraguay-Paraná, las intervenciones mostraron un escenario en el que ambas vías pueden complementarse. El objetivo, señalaron, debe ser ampliar las alternativas logísticas de Paraguay y prepararse para un crecimiento de los volúmenes de carga regionales.
El Ing. Francisco Griñó, fundador de Grupo Puerto Seguro, puso el foco en las necesidades de infraestructura que todavía enfrenta Paraguay. Recordó que cerca del 80% de las cargas de importación del país circulan actualmente por el río Paraguay y destacó la importancia de continuar manteniendo la principal vía logística paraguaya, pero al mismo tiempo desarrollar una infraestructura terrestre capaz de transportar mayores volúmenes y tonelajes.
Desde su experiencia en el transporte internacional y el sector vial, Griñó sostuvo que la reducción de los costos logísticos requiere carreteras preparadas para configuraciones de mayor capacidad. También destacó el trabajo realizado durante los últimos años para mantener navegable el río Paraguay, incluso frente a períodos de bajante extraordinaria.
Al referirse específicamente al Corredor Bioceánico, señaló que todavía existen obstáculos que deben resolverse para que alcance todo su potencial. Uno de los principales es el cruce de la Cordillera de los Andes y la necesidad de disponer de un paso que pueda utilizarse durante los 365 días del año.
“Los camiones se me quedaban en la frontera y eso tiene un costo altísimo”, recordó Griñó al hablar desde su experiencia como empresario de transporte.
También planteó la importancia de permitir la circulación de bitrenes, considerando las grandes distancias involucradas y la necesidad de reducir los costos por tonelada transportada. En paralelo, destacó las perspectivas de crecimiento del Chaco paraguayo, donde las inversiones productivas, industriales e inmobiliarias podrían convertirse en una fuente creciente de cargas para el nuevo corredor.
Lisandro Ganuza, responsable de Relaciones Institucionales de PTP Group, abordó el tema desde una perspectiva regional. Explicó que la compañía nació en Argentina, tiene presencia en Uruguay y desarrollos en Brasil, pero remarcó que su “corazón” se encuentra en Villeta, Paraguay, al que visualiza como un hub capaz de impulsar el movimiento a lo largo de la Hidrovía.
Para Ganuza, el Corredor Bioceánico tendrá inicialmente un efecto que puede parecer paradójico: en lugar de restarle cargas al sistema fluvial, podría generar un mayor volumen para la Hidrovía.
Su análisis parte especialmente de las necesidades de Brasil. Durante el panel señaló que existe una perspectiva de crecimiento de la producción tanto paraguaya como de la región mediterránea brasileña y que parte de esas cargas encuentra ventajas en una salida a través de la Hidrovía frente a los puertos del área de San Pablo y Santos.
En ese contexto, sostuvo que la necesidad brasileña de contar con una conexión hacia el Pacífico puede ser uno de los elementos que otorguen escala al Corredor Bioceánico. Ni Paraguay ni Argentina podrían sostener individualmente el volumen necesario, pero la incorporación de Brasil cambia la dimensión del proyecto y abre una perspectiva de mediano y largo plazo.
Ganuza también advirtió que construir infraestructura no será suficiente. Consideró necesario trabajar conjuntamente entre las aduanas de los países de la región, avanzar hacia procedimientos similares y generar condiciones que permitan un movimiento más dinámico de las cargas.
Pablo Domínguez, Country Manager de ONE, incorporó al debate la visión de las navieras internacionales y puso el foco en cómo están cambiando las cadenas marítimas globales. Durante su intervención explicó que ONE es una naviera de origen japonés surgida de la integración de tres grandes compañías marítimas de Japón.
Uno de los principales desafíos, explicó, es el aumento del tamaño de los buques. Recordó que cuando comenzó a trabajar, hace más de tres décadas, atendía barcos de aproximadamente 1.400 TEU, mientras que hacia fines del año pasado participó en la atención de un portacontenedores de 14.000 TEU en Montevideo. En unos 30 años, la capacidad de transporte se multiplicó por diez.
Este crecimiento obliga a profundizar canales, mantener los dragados y desarrollar infraestructura portuaria capaz de operar embarcaciones cada vez mayores.
Domínguez explicó además que después de la pandemia se produjo un cambio en la estrategia de las compañías marítimas. Frente a la carrera anterior por construir buques cada vez más grandes, actualmente cobra fuerza un modelo basado en hubs o centros regionales de distribución, conectados posteriormente mediante embarcaciones menores, corredores terrestres e hidrovías.
Desde esa perspectiva, consideró que los corredores bioceánicos pueden adquirir una importancia creciente para el comercio exterior. La incertidumbre geopolítica y las disrupciones que afectan periódicamente las principales rutas marítimas internacionales están obligando a empresas y navieras a buscar alternativas y generar mayor previsibilidad.
“Crear estas soluciones para que la carga pueda fluir, tratar de llegar lo más rápido posible, es sumamente importante”, sostuvo Domínguez, y consideró que los corredores capaces de conectar los océanos Atlántico y Pacífico pueden convertirse en una de esas alternativas.
Las tres intervenciones convergieron así en una misma conclusión: el futuro logístico de Paraguay no pasa por elegir entre la Hidrovía y el Corredor Bioceánico, sino por fortalecer ambas alternativas.
Griñó puso el énfasis en carreteras, bitrenes, pasos fronterizos y mantenimiento del río; Ganuza, en la integración regional, el volumen brasileño y la coordinación de infraestructura y aduanas; y Domínguez, en la conexión de esos corredores con puertos y redes marítimas internacionales cada vez más exigentes.
El desafío será convertir esas piezas en un verdadero sistema logístico regional. Para Paraguay, significaría fortalecer la Hidrovía que actualmente sostiene gran parte de su comercio exterior y, al mismo tiempo, desarrollar una nueva conexión hacia el Pacífico que amplíe sus alternativas de acceso a los mercados internacionales.