El avance del proceso de sedimentación en el canal de acceso al complejo portuario de Itajaí-Navegantes, en Santa Catarina, Brasil, está generando restricciones a la navegación y afectando la capacidad de carga de los buques que operan en la zona.
La acumulación de sedimentos llevó a la Autoridad Marítima a imponer restricciones en la bacia de evolución del puerto. Esta situación obliga a algunas embarcaciones a reducir su calado y, por lo tanto, a operar con menor volumen de carga.
El impacto es especialmente significativo para las exportaciones de productos refrigerados. Según el Centro Nacional de Navegação Transatlântica (Centronave), cada centímetro de reducción del calado puede representar aproximadamente cuatro contenedores refrigerados menos por embarque.
En una operación reciente, un buque tuvo que reducir su calado de 12,70 a 12,50 metros, lo que dejó alrededor de 2.400 toneladas de carga de exportación sin poder ser embarcadas.
La reducción de la capacidad de los buques también genera preocupación por posibles aumentos en los fletes, desvíos de cargas hacia otros puertos y cancelaciones de escalas. Entidades empresariales estiman que, si las restricciones continúan, el movimiento de cargas del complejo podría reducirse hasta un 30%.
Para enfrentar el problema, la Superintendencia del Puerto de Itajaí inició trabajos de dragado destinados a retirar los sedimentos acumulados. La intervención está prevista inicialmente para durar entre siete y diez días. Posteriormente se realizarán nuevos estudios hidrográficos para evaluar si las restricciones operativas pueden ser revisadas.
Mientras tanto, las operaciones continúan bajo los parámetros de seguridad establecidos por la autoridad marítima.
Fuente: A Tribuna