Especialistas en tributación internacional advirtieron que la aplicación del Impuesto Mínimo Complementario Doméstico (IMCD) podría afectar la competitividad de Uruguay como destino de inversiones, especialmente en las zonas francas, y plantearon desafíos jurídicos vinculados a la estabilidad de las reglas tributarias.
La implementación del Impuesto Mínimo Global (IMG) continúa generando inquietud entre los actores del sector empresarial uruguayo. El principal foco de preocupación está en las empresas instaladas en zonas francas, que podrían enfrentar una mayor carga fiscal pese a operar bajo regímenes especiales de exoneración.
El tema fue analizado durante una conferencia organizada por la Universidad de Montevideo (UM) y King’s College London, con el respaldo de la Cámara de Zonas Francas del Uruguay. El encuentro reunió a especialistas que examinaron las implicancias del nuevo esquema tributario sobre la captación de capital extranjero y la posición competitiva del país.
Adaptar los incentivos para mantener la competitividad
Eliana Sartori, directora del Área de Servicios Tributarios, Legales y Contables de PwC Uruguay y asesora de la Cámara de Zonas Francas, señaló que los efectos del impuesto no serán iguales para todas las compañías. La incidencia dependerá, entre otros factores, del origen de las inversiones y de las normas fiscales vigentes en los países donde se encuentran las casas matrices de los grupos multinacionales.
La especialista consideró que Uruguay deberá revisar sus mecanismos de promoción de inversiones para adecuarlos al nuevo escenario internacional. Si bien el impuesto limita la posibilidad de competir mediante exoneraciones sobre las ganancias, sostuvo que existen otros instrumentos para preservar el atractivo del país como destino de capitales.
En ese sentido, destacó que Uruguay cuenta con ventajas que pueden seguir diferenciándolo frente a otros mercados, siempre que se adapten las políticas de incentivos a las nuevas condiciones tributarias.
La estabilidad fiscal, otro punto de preocupación
Desde el ámbito jurídico, Leopoldo Parada, profesor de Derecho Tributario de King’s College London y asesor en política fiscal, advirtió sobre las posibles tensiones entre el Impuesto Mínimo Global y las garantías de estabilidad tributaria que respaldan el régimen de zonas francas.
El especialista señaló que una parte importante de la inversión extranjera que recibe Uruguay está vinculada a estos regímenes y que la previsibilidad normativa constituye un factor determinante para las decisiones empresariales. En consecuencia, cualquier modificación de las condiciones fiscales originalmente acordadas podría generar incertidumbre sobre las reglas que regirán las inversiones en el futuro.
Por su parte, Catalina Camejo, docente del Posgrado en Tributación Internacional de la UM y funcionaria de la Dirección General Impositiva (DGI), explicó que la normativa prevé mecanismos de compensación para determinados usuarios de zonas francas que tengan cláusulas de estabilidad fiscal y resulten afectados por los cambios impositivos.
Estas disposiciones buscan proteger los compromisos asumidos por el Estado y ofrecer garantías a las empresas que realizaron inversiones bajo un marco tributario específico. Sin embargo, Camejo identificó a los nuevos proyectos de inversión como uno de los principales desafíos de la implementación.
Sartori también advirtió sobre la sensibilidad del sector de servicios ante los cambios regulatorios, debido a su mayor facilidad para trasladar operaciones entre jurisdicciones. Por ello, planteó la necesidad de evaluar cuidadosamente las decisiones sobre incentivos fiscales, considerando el aporte de las zonas francas a la generación de empleo calificado y a la llegada de inversiones extranjeras.
Fuente: Ámbito