Estados Unidos lanzó una operación militar para guiar buques comerciales fuera del Golfo Pérsico a través del estrecho de Ormuz, en un escenario marcado por recientes ataques y riesgos persistentes para la navegación.
La iniciativa, denominada “Proyecto Libertad”, fue activada por orden del presidente Donald Trump con el objetivo de garantizar el paso seguro en una de las rutas energéticas más estratégicas del mundo. El despliegue incluye buques de guerra, aeronaves, sistemas no tripulados y miles de efectivos, según el Comando Central estadounidense.
El plan prevé desviar el tráfico hacia aguas de Omán, fuera del corredor habitual. Sin embargo, la propia Armada advirtió que la zona presenta peligros considerables, especialmente por la posible presencia de minas sin desactivar, lo que mantiene en alerta a navieras y aseguradoras.
La operación comenzó en paralelo a nuevos incidentes en la región. Un petrolero fue alcanzado por proyectiles frente a Fujairah y un granelero sufrió un ataque de embarcaciones menores cerca de Sirik, reflejando el alto nivel de amenaza en las inmediaciones del estrecho.
El bloqueo de facto del paso, tras la escalada del conflicto a fines de febrero, dejó a cientos de barcos detenidos y miles de tripulantes a la espera de una salida segura. Washington sostiene que el operativo busca facilitar su evacuación y restablecer el flujo comercial.
Pese al despliegue, especialistas del sector marítimo advierten que la protección militar no garantiza una reactivación inmediata del tránsito. Experiencias recientes en otras rutas conflictivas muestran que muchas compañías prefieren evitar zonas de riesgo, incluso con escolta.
En este contexto, continúan los contactos diplomáticos entre Estados Unidos e Irán, mientras se evalúan propuestas para reducir la tensión en un punto clave para el comercio mundial de petróleo.
Fuente: Splash 247