La necesidad de avanzar hacia una Hidrovía Paraguay–Paraná más eficiente, competitiva y preparada para los desafíos de las próximas décadas fue uno de los principales ejes planteados durante el encuentro “Hidrovía 2026-2040”, realizado este 9 de septiembre con participación de autoridades, organismos regionales y representantes del sector privado.
Durante la apertura, el gerente regional del Cono Sur de CAF, Jorge Srur, sostuvo que el desafío de la integración regional pasa por transformar los acuerdos y declaraciones en proyectos concretos, con financiamiento y resultados verificables.
Srur recordó el proceso iniciado con la Carta de Montevideo en 2024, que propuso avanzar hacia un uso “inteligente, medible, verde, seguro y coordinado” de las vías navegables, y su continuidad con la Carta de Asunción de 2025, donde se incorporaron metas verificables, mecanismos de gobernanza y un portafolio de proyectos prioritarios.
En ese contexto, anunció que CAF prevé destinar US$ 10.000 millones durante los próximos cinco años a proyectos de integración regional. “La integración es algo que se ejecuta antes que se declara”, afirmó, al señalar que el objetivo es pasar “del discurso a la acción” mediante iniciativas concretas que puedan contar con respaldo técnico y financiero del organismo.
La subsecretaria de Transporte de Uruguay, Claudia Peris destacó por su parte el papel que ocupa el país, que actualmente ejerce la presidencia pro tempore del Comité Intergubernamental de la Hidrovía (CIH), y explicó que la delegación uruguaya trabaja bajo una modalidad interinstitucional, con participación de los ministerios de Transporte, Relaciones Exteriores y Defensa, además de la Administración Nacional de Puertos.
Peris puso el foco en el fuerte crecimiento de las cargas y en los desafíos que esto representa para la infraestructura y la logística regional. Según indicó, las rutas uruguayas movilizaban hace dos décadas alrededor de 8 millones de toneladas anuales, mientras que actualmente esa cifra alcanza los 40 millones.
“Se ha multiplicado por cinco en apenas 20 años”, señaló, al advertir que el crecimiento de la producción obliga a lograr que la multimodalidad funcione efectivamente.
La jerarca remarcó además la doble condición de Uruguay como integrante de la Hidrovía y como puerta de entrada y salida hacia el Atlántico. En ese escenario, destacó el papel de Nueva Palmira y la necesidad de articular de manera más eficiente los modos ferroviario, fluvial, marítimo y carretero para mejorar el movimiento de mercaderías y producción.
El secretario ejecutivo del CIH, Mariano Álvarez Wagner, planteó que pensar la Hidrovía hacia 2040 implica superar las urgencias cotidianas y definir qué corredor regional se pretende construir para las próximas décadas.
A más de 30 años del Acuerdo de Santa Cruz de la Sierra, destacó que la vía navegable se consolidó como un corredor estratégico para la integración física, el comercio y el desarrollo de los cinco países que la integran. Sin embargo, advirtió que persisten diferencias regulatorias, necesidades de infraestructura, demoras administrativas, desafíos vinculados a la seguridad, cambios en las condiciones hidrológicas y la necesidad de preservar el ambiente.
Álvarez Wagner consideró fundamental fortalecer la previsibilidad institucional para permitir una mejor planificación de las inversiones y avanzar hacia mecanismos permanentes de consulta que permitan anticipar los problemas antes de que se transformen en obstáculos.
En ese sentido, señaló la importancia de contar con información regional confiable sobre cargas, navegación, infraestructura, seguridad, ambiente y desempeño logístico. El CIH y la ALADI vienen trabajando en memorandos de entendimiento destinados a desarrollar un sistema regional de información que contribuya a la toma de decisiones.
La tecnología también ocupó un lugar central en la discusión. Inteligencia artificial, análisis de grandes volúmenes de datos, sistemas de información geográfica, trazabilidad digital y monitoreo en tiempo real aparecen como herramientas capaces de mejorar la seguridad y eficiencia de la navegación, optimizar infraestructura, reducir costos y emisiones y anticipar variaciones hidrológicas.
El secretario general de ALADI, Sergio Abreu, llevó el debate al terreno de la competitividad y advirtió sobre los costos que generan las demoras burocráticas y la falta de coordinación regional.
“El tiempo no espera”, sostuvo Abreu, al señalar que el crecimiento de los volúmenes transportados convive todavía con costos administrativos, burocráticos y dificultades derivadas de la falta de acuerdos entre los países. Como ejemplo, mencionó las demoras que pueden producirse en los pasos fronterizos y su impacto sobre un sistema logístico que compite contra el tiempo.
Para Abreu, la Hidrovía ya no debe ser considerada únicamente como una infraestructura de transporte, sino también como un instrumento de competitividad, integración y desarrollo social. En ese proceso, reclamó una mayor sintonía entre gobiernos y sector privado y una visión estratégica capaz de trascender los tiempos políticos.
El planteo general del encuentro apuntó así a una Hidrovía que, hacia 2040, pueda acompañar el crecimiento proyectado de las cargas con infraestructura, reglas claras, tecnología, financiamiento y mayor coordinación entre los países.
Con una vía navegable que conecta el corazón productivo de Sudamérica con el Atlántico, los participantes coincidieron en que el desafío ya no pasa únicamente por reconocer su importancia estratégica, sino por acelerar decisiones y transformar la integración regional en proyectos capaces de mejorar efectivamente la competitividad logística.