La Irish Farmers’ Association (IFA) solicitó a la Comisión Europea que extienda a la Argentina las restricciones aplicadas a Brasil para el ingreso de productos de origen animal, incluida la carne vacuna. El pedido se basa en un estudio científico que detectó residuos de antimicrobianos en suelos de feedlots argentinos.
La presentación de los productores irlandeses se vincula con las exigencias establecidas por la normativa europea para los países que exportan animales y productos de origen animal destinados al consumo humano. El artículo 118 del Reglamento (UE) 2019/6 establece, entre otros puntos, que los países exportadores deben garantizar que no utilizan antimicrobianos como promotores del crecimiento o del rendimiento, ni determinados medicamentos reservados en Europa para tratamientos humanos.
El antecedente utilizado por la IFA es el caso de Brasil, país al que se le aplicaron restricciones luego de que no pudiera garantizar que los productos exportados cumplieran con las exigencias europeas respecto de estos residuos.
El estudio sobre los feedlots argentinos
El reclamo irlandés toma como referencia el trabajo científico Assessment of Veterinary Antimicrobial Residues in Feedlot Soils in Argentina, realizado por investigadores vinculados, entre otras instituciones, con la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, el CONICET y la Universidad de Liverpool.
La investigación analizó muestras de suelo de 27 feedlots comerciales de diferentes regiones y escalas productivas. Los establecimientos estaban ubicados en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, San Luis y Chaco, además de sistemas de menor escala de la Patagonia. Las muestras fueron recolectadas entre 2021 y 2023.
Los investigadores buscaron residuos correspondientes a 15 antimicrobianos. La monensina fue detectada en los 27 feedlots analizados, mientras que residuos de otras clases de antibióticos aparecieron en 19 establecimientos.
Uno de los resultados destacados fue la detección, en el 40,7% de los feedlots, de compuestos que no figuraban en los registros de tratamientos disponibles para esos establecimientos. Entre ellos se identificaron oxitetraciclina, tulatromicina, cefquinoma, enrofloxacina y ciprofloxacina.
El estudio, sin embargo, no concluye que esos establecimientos hayan utilizado necesariamente antibióticos de manera ilegal o clandestina. Los investigadores señalan que la diferencia entre los registros y los residuos encontrados puede responder a distintos factores, como la persistencia de tratamientos anteriores en el suelo, el movimiento de estiércol entre corrales, registros incompletos, utilización fuera de indicación o contaminación cruzada.
La investigación tampoco encontró una contaminación uniforme. Los residuos presentaron una distribución heterogénea, con algunos establecimientos y corrales donde se concentraron los niveles más elevados y una mayoría con valores bajos o moderados.
Los autores plantean la necesidad de mejorar los registros, la trazabilidad del uso de medicamentos y el monitoreo ambiental de los sistemas intensivos de producción bovina. También advierten sobre las limitaciones de representatividad nacional de la investigación, dado que los establecimientos participaron voluntariamente.
Un reclamo con impacto comercial
A partir de estos resultados, la IFA planteó ante la Comisión Europea que Argentina sea sometida a un criterio similar al aplicado a Brasil mientras no existan garantías suficientes sobre el cumplimiento de las normas europeas.
La organización irlandesa interpreta los resultados del estudio como un elemento que genera interrogantes sobre los controles argentinos y pone el foco especialmente en la detección de compuestos que no aparecían en los registros de tratamientos.
Sin embargo, el alcance del estudio científico y el pedido de los productores irlandeses no son equivalentes. La investigación documenta la presencia de residuos de antimicrobianos en los suelos de los feedlots analizados y plantea la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y trazabilidad, pero no determina que la producción argentina incumpla de manera generalizada las condiciones sanitarias exigidas por la Unión Europea ni establece que deba prohibirse la importación de carne argentina.
El planteo de la IFA introduce así un nuevo elemento en la discusión comercial sobre el acceso de la carne argentina al mercado europeo. Para el sector exportador, el episodio pone en primer plano la importancia de demostrar, mediante controles y trazabilidad, el cumplimiento de los requisitos exigidos por los mercados internacionales.
Fuente: Informe Ganadero