El mercado global del transporte marítimo de contenedores inició el año con una corrección a la baja en las tarifas, en un contexto marcado por la abundancia de capacidad disponible y un nivel de demanda que no logra absorber el volumen ofrecido por las navieras. Tras un breve intento de recuperación a comienzos de enero, los fletes volvieron a ajustarse, confirmando que el equilibrio del sector sigue siendo frágil.
Los principales indicadores del mercado muestran que las tarifas spot retrocedieron durante la segunda mitad del mes, afectadas por una combinación de factores estructurales y estacionales. Entre ellos se destacan el crecimiento sostenido de la flota mundial, la desaceleración de la actividad industrial en Asia y la cautela de los cargadores frente a un escenario económico global todavía incierto.
En las principales rutas comerciales, el ajuste fue evidente. Los corredores transpacíficos registraron descensos relevantes, tanto hacia la costa este como hacia la costa oeste de Estados Unidos, mientras que los servicios entre Asia y Europa también reflejaron menores niveles tarifarios. Esta evolución sugiere que la presión competitiva entre armadores se mantiene elevada, especialmente en los tráficos de mayor volumen.
El retroceso se produjo luego de que varias compañías intentaran aplicar incrementos generales de tarifas al inicio del mes, apoyándose en expectativas de mayor movimiento previo al Año Nuevo Lunar. Sin embargo, estos aumentos encontraron rápidamente un límite en la realidad del mercado: la disponibilidad de espacio en los buques superó ampliamente la demanda efectiva, obligando a las navieras a revisar sus estrategias comerciales.
El exceso de capacidad continúa siendo uno de los principales desafíos del sector. La entrada en operación de nuevos portacontenedores, resultado de decisiones de inversión tomadas durante el ciclo alcista posterior a la pandemia, sigue impactando en la relación entre oferta y demanda. Aun con la aplicación de cancelaciones de viajes programados para reducir capacidad, el mercado no ha logrado estabilizar los precios.
Desde la perspectiva de los analistas, el comportamiento de enero refuerza la idea de que 2025 será un año de ajustes para la industria naviera. Si bien algunos segmentos podrían mostrar repuntes puntuales tras el período festivo en Asia, la tendencia general apunta a un entorno de tarifas más moderadas, condicionado por la competencia y la disciplina de capacidad.
En este contexto, la evolución del comercio internacional, las decisiones operativas de las navieras y la capacidad del sector para absorber la flota existente serán determinantes para definir el rumbo de los fletes en los próximos meses. Por ahora, el mercado parece inclinarse hacia un escenario de presión persistente sobre los precios, con márgenes más ajustados para los operadores.
Fuente: Portos e Navios