La agroindustria paraguaya dio un nuevo paso en su estrategia de industrialización agrícola al elevar su capacidad instalada de molienda de soja a más de 4,7 millones de toneladas anuales, en un contexto marcado por la recuperación de inversiones y la expansión hacia nuevas zonas productivas del país.
El crecimiento refleja una apuesta sostenida del sector privado por aumentar el valor agregado de uno de los principales productos de exportación de Paraguay, uno de los mayores productores de soja de Sudamérica.
De acuerdo con datos de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO), la capacidad de procesamiento del país experimentó una fuerte expansión en las últimas dos décadas. Las industrias vinculadas al gremio comenzaron operando cerca de 1,5 millones de toneladas anuales y superaron los 4,5 millones hacia 2014, consolidando una estructura industrial clave para la economía paraguaya.
Sin embargo, el cierre de operaciones de la planta de CAHPSA —anteriormente Conti Paraguay— en 2018 redujo temporalmente el potencial industrial del país a alrededor de 4,2 millones de toneladas anuales.
El sector logró recuperarse gradualmente pese al impacto de la pandemia, las turbulencias internacionales y los desafíos vinculados a costos e impuestos. En 2025, la reactivación de la planta de CAHPSA en la ciudad de Capiatá permitió restablecer la capacidad previa de 4,5 millones de toneladas.
La expansión más reciente llegó con la incorporación de la planta de Pioneros del Chaco, considerada la primera procesadora de soja instalada en la Región Occidental del país. La nueva unidad industrial añade unas 230.000 toneladas anuales de capacidad de molienda y marca el ingreso del Chaco paraguayo al mapa de la agroindustria sojera.
La ubicación de la planta, sobre la estratégica ruta Bioceánica, abre nuevas oportunidades logísticas para conectar la producción paraguaya con mercados internacionales a través de corredores que unen el Atlántico y el Pacífico.
Además del impacto en el procesamiento de granos, la industria prevé efectos multiplicadores sobre otras cadenas productivas de la región, como la elaboración de balanceados y el desarrollo ganadero, sectores considerados claves para diversificar la economía del Chaco y generar empleo local.
Desde el sector industrial sostienen que el desafío ahora será mantener condiciones de competitividad que permitan seguir ampliando el procesamiento interno de la producción agrícola paraguaya, en un momento en que varios países productores buscan aumentar el valor agregado de sus exportaciones primarias.
La soja representa uno de los pilares de la economía paraguaya y una de las principales fuentes de divisas del país, junto con la energía hidroeléctrica y la producción cárnica.
Fuente: CAPPRO