Petrobras firmó contratos por aproximadamente R$ 2.800 millones (unos US$ 570 millones) para la construcción de nuevos buques y embarcaciones auxiliares, en una operación destinada a fortalecer la industria naval brasileña y reducir la dependencia del alquiler de flota en el mercado internacional.
Los acuerdos fueron suscritos por Transpetro, la filial logística de la petrolera estatal, e incluyen la construcción de cinco buques gaseros, 18 empujadores y 18 barcazas en astilleros ubicados en los estados de Río Grande do Sul, Amazonas y Santa Catarina. La iniciativa se enmarca en la estrategia del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva de reactivar la capacidad industrial local y recomponer la cadena productiva del sector naval.
El mayor contrato corresponde a la fabricación de los cinco buques gaseros en el astillero Rio Grande Ecovix, en el sur del país, por un valor estimado de R$ 2.200 millones. La primera unidad está prevista para ser entregada en un plazo de 33 meses, con entregas posteriores cada seis meses. En paralelo, el astillero Bertolini Construção Naval da Amazônia, en Manaus, construirá 18 barcazas por R$ 295 millones, mientras que la Indústria Naval Catarinense, en Navegantes, Santa Catarina, producirá 18 empujadores por R$ 325 millones.
Desde Petrobras se destacó que las nuevas embarcaciones incorporarán tecnología de última generación. La presidenta de la compañía, Magda Chambriard, señaló que los proyectos permitirán ampliar la flota de gaseros de Transpetro de seis a 14 unidades, lo que supondrá una expansión significativa de la capacidad de transporte de gas licuado de petróleo (GLP) y otros derivados. Según la empresa, los nuevos buques serán hasta un 20% más eficientes en consumo energético y reducirán alrededor de un 30% las emisiones de gases de efecto invernadero, además de estar preparados para operar en puertos con infraestructura electrificada.
Los contratos se inscriben en el programa federal Mar Aberto, que prevé movilizar cerca de R$ 32.000 millones en inversiones hasta 2030 con el objetivo de estimular la construcción naval y reactivar la industria marítima brasileña. Durante el acto de firma, realizado en la ciudad de Rio Grande, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva defendió la política industrial aplicada al sector, mientras que el presidente de Transpetro, Sergio Bacci, subrayó la relevancia de los mecanismos de contenido local, el Fondo de la Marina Mercante y los incentivos fiscales para viabilizar los proyectos.
El Gobierno brasileño también resaltó el impacto esperado en el empleo. Se estima que las inversiones generarán más de 9.000 puestos de trabajo directos e indirectos, de los cuales unos 7.000 se concentrarán en el astillero de Rio Grande. Petrobras proyecta que el empleo en la industria naval, que pasó de aproximadamente 18.000 trabajadores en 2022 a cerca de 50.000 en 2025, podría acercarse nuevamente a los 80.000 en los próximos años, consolidando al sector como un eje estratégico de la política industrial y del comercio exterior de Brasil.
Fuente: Mercopress