El fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que dejó sin efecto la mayor parte de los aranceles recíprocos modifica el escenario comercial para varios países y recorta los beneficios que Argentina esperaba capitalizar en el corto plazo. El máximo tribunal consideró que la aplicación de esos gravámenes excedía las facultades del Poder Ejecutivo, al no contar con un respaldo claro del Congreso, lo que obliga a desarmar buena parte del esquema arancelario vigente.
La decisión judicial impacta de lleno en la estrategia comercial que venía siguiendo el Gobierno argentino, que había avanzado en un entendimiento con Washington para mejorar el acceso de sus exportaciones. Ese marco incluía reducciones impositivas para más de un millar de productos y la ampliación de cuotas libres de aranceles en rubros sensibles, como la carne vacuna y algunos bienes industriales. Con la anulación de los gravámenes recíprocos, el diferencial que Argentina había logrado frente a otros competidores regionales se reduce de forma significativa.
Desde el sector privado advierten que la eliminación de estos aranceles cambia las reglas de juego para las empresas exportadoras, que habían recalculado precios y proyecciones de ventas en función de un escenario más favorable en el mercado estadounidense. En particular, las cadenas vinculadas a alimentos, economías regionales y manufacturas con valor agregado podrían enfrentar ahora una competencia más intensa de otros proveedores internacionales que vuelven a operar en condiciones similares.
Economistas y especialistas en comercio exterior señalan que el impacto no es inmediato en términos de volúmenes exportados, pero sí en las expectativas de mediano plazo. La reversión de la política arancelaria introduce un componente adicional de incertidumbre para las inversiones orientadas a la exportación, especialmente en sectores que dependen de acuerdos estables para planificar ampliaciones de capacidad o nuevas líneas de producción.
Otro punto relevante del fallo es que no definió si las empresas importadoras en Estados Unidos podrán reclamar la devolución de los aranceles ya pagados durante el período de vigencia de las medidas. Esa cuestión quedará en manos de tribunales inferiores y podría derivar en reclamos por montos elevados, lo que agrega presión al frente fiscal y judicial en ese país. Para los socios comerciales, el desenlace de esos reclamos será clave para entender hasta qué punto se consolidará el giro en la política comercial.
En los mercados financieros, la noticia fue recibida con cautela. Algunos activos vinculados al comercio exterior y a los precios de materias primas mostraron movimientos moderados, mientras los operadores evalúan cómo se reacomodará la política comercial estadounidense tras el fallo. Para Argentina, el cambio obliga a recalibrar su estrategia de inserción externa y a reforzar la búsqueda de acuerdos que brinden previsibilidad en un contexto global cada vez más volátil.
Fuente: Bloomberg Línea