La Unión Europea afronta esta semana una cumbre clave en Bruselas con una agenda marcada por tres temas centrales: las conversaciones de paz sobre la guerra en Ucrania, el debate sobre un préstamo de reparaciones para Kiev financiado con activos rusos congelados y la definición del acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur. Aunque los tres asuntos concentran la atención de los líderes del bloque, el futuro del pacto con el Mercosur aparece como una de las decisiones más sensibles del encuentro.
Tras más de 20 años de negociaciones, la Unión Europea se encuentra más cerca que nunca de cerrar el acuerdo con el Mercosur, integrado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Para Bruselas, el tratado representa una oportunidad estratégica para ampliar el acceso de los productos europeos a uno de los mercados más relevantes de América Latina y reforzar los lazos comerciales en un escenario internacional cada vez más competitivo.
El acuerdo cobra especial relevancia en un contexto de crecientes tensiones comerciales a nivel global, marcadas por la imposición de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos. Desde la Comisión Europea sostienen que avanzar con el Mercosur permitiría diversificar mercados y reducir la exposición de la UE a políticas comerciales más proteccionistas, al tiempo que refuerza su defensa del comercio multilateral basado en reglas.
No obstante, el pacto sigue generando divisiones internas dentro del bloque. Francia encabeza la oposición y reclama que se retrase la votación, al considerar que el acuerdo podría afectar negativamente a los agricultores europeos y que las garantías medioambientales ofrecidas por los países del Mercosur no son suficientes. A esta postura se sumaron Polonia y Hungría, mientras que Bélgica prevé abstenerse y Austria se inclina por votar en contra. Otros Estados miembros aún evalúan su posición.
Francia e Italia coinciden en la necesidad de retrasar la votación final del Mercosur, dijeron fuentes. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y el presidente francés, Emmanuel Macron, acordaron la necesidad de retrasar la votación final de la Unión Europea sobre el acuerdo comercial del Mercosur, según informaron a Reuters dos fuentes familiarizadas con la discusión. Francia ha estado intentando movilizar a otros países de la UE para formar una minoría de bloqueo contra el acuerdo negociado por la Comisión Europea. Se esperaba una votación en Bruselas esta semana.
La aprobación del acuerdo requiere una mayoría cualificada, que todavía no está asegurada. Alemania y España se mantienen como firmes defensores del tratado y sostienen que las salvaguardas incorporadas en los últimos años atienden las preocupaciones agrícolas y ambientales. Desde estos países advierten que un nuevo bloqueo podría significar el final definitivo del acuerdo y debilitar la credibilidad internacional de la Unión Europea.
En este contexto, la cumbre de Bruselas se perfila como un momento decisivo para el futuro de la relación entre la Unión Europea y el Mercosur. El resultado de la votación no solo definirá el rumbo del acuerdo, sino también la capacidad del bloque europeo para avanzar en una agenda comercial estratégica en un escenario global cada vez más complejo.
Fuente: Euronews