Paraguay comienza a posicionarse como un país con potencial estratégico en el sector minero, impulsado por la identificación de recursos como oro, litio, titanio y uranio en distintas zonas del territorio nacional. Estos minerales, considerados clave en la economía global actual, han despertado el interés de empresas e inversores internacionales que observan al país como un nuevo foco de exploración en América del Sur.
El oro continúa siendo el mineral más desarrollado dentro de la actividad minera paraguaya. Su explotación se concentra principalmente en el departamento de Guairá, donde operan proyectos formalizados que han logrado sostener niveles de producción y exportación en los últimos años. Aunque la escala aún es limitada en comparación con otros países de la región, el metal precioso sigue siendo el principal motor del sector.
A este escenario se suma el creciente interés por el litio, un mineral esencial para la transición energética mundial. Las exploraciones preliminares realizadas en el Chaco paraguayo han arrojado indicios alentadores, lo que abre la posibilidad de que el país se incorpore, en el mediano plazo, al mapa regional de proveedores de este recurso clave para la fabricación de baterías y sistemas de almacenamiento de energía.
Otro de los minerales que refuerza el atractivo del país es el titanio, utilizado ampliamente en la industria aeronáutica, médica y tecnológica por su resistencia y ligereza. Junto a él, el uranio aparece como un recurso de alto valor estratégico por su uso en la generación de energía nuclear, un sector que vuelve a ganar protagonismo a nivel global ante la necesidad de fuentes energéticas estables y de bajas emisiones.
Desde el ámbito gubernamental señalan que Paraguay se encuentra aún en una etapa de exploración y evaluación de su potencial minero, pero destacan que el interés externo ha aumentado de forma sostenida. Empresas provenientes de distintos mercados han iniciado consultas y estudios preliminares, atraídas tanto por los recursos detectados como por las condiciones de estabilidad macroeconómica del país.
No obstante, el desarrollo del sector enfrenta desafíos importantes. Entre ellos se encuentran la necesidad de modernizar el marco legal minero, fortalecer los controles ambientales y generar capacidades técnicas que permitan avanzar hacia una minería responsable y sostenible. Las autoridades coinciden en que el crecimiento de la actividad debe ir acompañado de reglas claras, transparencia y beneficios concretos para las comunidades locales.
Con una combinación de recursos estratégicos, demanda global en aumento y un entorno favorable para la inversión, Paraguay comienza a perfilarse como un nuevo actor en el escenario minero regional, con potencial para diversificar su economía y atraer proyectos de largo plazo.
Fuente: La Nación Paraguay