La Comisión Europea cerró el martes un acuerdo de libre comercio con India que reducirá de manera significativa los aranceles sobre productos de la Unión Europea, desde automóviles hasta vino y maquinaria, mientras mantiene fuera del pacto los sectores agrícolas más sensibles, en respuesta a las preocupaciones de las autoridades indias.
El anuncio se realizó durante una visita de alto nivel a Nueva Delhi, en la que participaron la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y otros dirigentes del bloque. Ambas partes calificaron el acuerdo como un “nuevo capítulo en las relaciones estratégicas”, en un momento en que buscan diversificar mercados frente a los aranceles impuestos por la administración Trump.
Actualmente, India enfrenta derechos de importación del 50% sobre sus productos en Estados Unidos, lo que ha afectado sus exportaciones. Por su parte, la UE, tras firmar recientemente un acuerdo con el Mercosur, busca acelerar su agenda comercial con nuevos socios.
El acuerdo contempla reducir gradualmente los aranceles indios sobre automóviles europeos del 110% al 10%, y eliminar casi por completo los impuestos sobre maquinaria, productos químicos y farmacéuticos. Las exportaciones de vino y bebidas espirituosas, especialmente importantes para Francia, Italia y España, verán recortados sus aranceles del 150% a un rango de entre 20% y 30%, mientras que los derechos sobre el aceite de oliva pasarán de 40% a cero. Sin embargo, se excluyeron productos agrícolas sensibles, como carne de vacuno, pollo, arroz y azúcar, para respetar las “líneas rojas” de cada país.
La Comisaria Von der Leyen destacó que el acuerdo refuerza la cooperación entre las mayores democracias del mundo y envía “una señal global sobre la eficacia de la cooperación basada en normas”. Por su parte, Maroš Šefčovič, vicepresidente de la Comisión y responsable de las negociaciones, afirmó que la UE apuesta ahora por un enfoque pragmático centrado en resultados, y señaló que se espera la aplicación del tratado a partir de enero de 2027.
El pacto, que abarca aproximadamente el 96% de las exportaciones europeas hacia India, podría duplicar el comercio bilateral de mercancías para 2032, generando un ahorro estimado de 4.000 millones de euros en derechos de importación anuales y abriendo un mercado potencial de 2.000 millones de personas.
Entre los aspectos incluidos, el acuerdo incorpora un capítulo sobre desarrollo sostenible, con medidas para proteger el medio ambiente y abordar el cambio climático. Sin embargo, no contempla las indicaciones geográficas europeas, un tema que será negociado por separado para evitar imitaciones en el mercado indio.
El momento de la firma refleja la urgencia de ambas economías por reducir riesgos ante la política arancelaria estadounidense. La historia de negociaciones entre la UE e India se remonta a 2007, pero los contactos se reactivaron en 2022 y se intensificaron el año pasado para mitigar el impacto de posibles medidas de Washington.
El acuerdo deberá ser ratificado por el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo antes de entrar en vigor, un proceso que podría prolongarse, aunque la Comisión Europea espera iniciar su aplicación en 2027.