El Fondo Monetario Internacional planteó que China debería reducir de manera sustancial el volumen de ayudas estatales destinadas a sectores industriales estratégicos, al considerar que el actual esquema de apoyos genera distorsiones dentro de la economía y tensiones en el comercio global. La recomendación apunta a un ajuste equivalente a cerca de dos puntos del producto interno bruto, lo que implicaría disminuir de forma progresiva aproximadamente la mitad del esfuerzo fiscal que hoy se destina a estas políticas.
En su evaluación económica anual correspondiente a 2025, elaborada en el marco de la consulta del Artículo IV, el organismo estima que el costo fiscal asociado a la política industrial china se sitúa en torno al 4 % del PIB. Estos recursos se concentran principalmente en actividades manufactureras vinculadas a tecnología avanzada y cadenas de valor estratégicas, áreas que han recibido un fuerte impulso por parte del Estado en los últimos años.
El FMI detalla que el apoyo público adopta múltiples formas, que van desde transferencias directas y desgravaciones impositivas hasta líneas de crédito en condiciones preferenciales y acceso a suelo a precios subvencionados. Según el diagnóstico del organismo, la amplitud y la duración de estos estímulos han contribuido a una asignación ineficiente del capital, favoreciendo proyectos con rentabilidad limitada y aumentando la carga fiscal a mediano plazo.
La institución recomienda que la política industrial se vuelva más selectiva y se limite a ámbitos donde existan fallas de mercado claramente identificables, como barreras a la innovación o cuellos de botella tecnológicos específicos. Mantener esquemas de apoyo generalizados, advierte, reduce los incentivos a mejorar la productividad y termina generando dependencias estructurales en las empresas beneficiarias.
Uno de los principales focos de preocupación del FMI es el impacto internacional de estas políticas. El informe señala que el fuerte crecimiento de las exportaciones de bienes manufacturados chinos, en un contexto de elevada capacidad productiva, ha reavivado los temores sobre un exceso de oferta en varios sectores industriales. Esta situación, añade, incrementa el riesgo de fricciones comerciales y de respuestas defensivas por parte de otros países, como investigaciones antidumping o nuevas barreras arancelarias.
De acuerdo con el análisis del organismo, la combinación entre una demanda interna relativamente débil y un empuje sostenido del sector industrial ha reforzado el papel del sector externo como motor del crecimiento. En 2025, la economía china avanzó en torno al 5 %, en línea con los objetivos oficiales, pero una parte relevante de esa expansión estuvo explicada por el dinamismo de las ventas al exterior.
Datos oficiales publicados a comienzos de año muestran que las exportaciones netas de bienes y servicios aportaron cerca de un tercio del crecimiento anual, una proporción inusualmente elevada en términos históricos. En paralelo, el FMI observa que el consumo privado mantuvo un desempeño modesto y que la inflación promedio se ubicó en torno a cero, reflejando presiones deflacionarias persistentes en la economía.
El informe reconoce los esfuerzos de las autoridades chinas por abordar el fenómeno conocido localmente como “involución”, caracterizado por una competencia cada vez más intensa basada en guerras de precios y márgenes de rentabilidad decrecientes. No obstante, el Fondo considera que la estrategia oficial requiere mayor claridad y un rediseño de los incentivos para desalentar la sobreinversión, especialmente en el ámbito de los gobiernos locales y empresas vinculadas al sector público.
A estos desafíos se suman factores estructurales que continúan condicionando el ritmo de la recuperación tras el final de las restricciones sanitarias. Entre ellos, el FMI menciona la prolongada debilidad del sector inmobiliario, la cautela de los hogares y las empresas para consumir e invertir, el alcance limitado de los estímulos fiscales y monetarios, y la persistente incertidumbre en el entorno comercial internacional. En conjunto, estos elementos explican por qué el repunte de la economía china ha sido menos vigoroso de lo esperado, pese al buen desempeño de las exportaciones.